El presidente Donald Trump presentó desde la sede de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) una ampliación del acuerdo conocido como Ratepayer Protection Pledge. La medida busca garantizar que los gigantes tecnológicos financien de manera directa las plantas de energía e infraestructura eléctrica necesarias para abastecer a sus centros de datos dedicados a la inteligencia artificial (IA), evitando así que el incremento en el consumo energético incremente los costos mensuales para las familias estadounidenses.
El plan exige que las empresas de tecnología financien y construyan sus propias fuentes de generación eléctrica, transformándose en la práctica en entidades proveedoras de energía. Según la Casa Blanca, esta estrategia fortalecerá la red nacional, ya que el exceso de electricidad generado por estas instalaciones podrá reinyectarse al sistema público, lo que potencialmente impulsaría una baja en las tarifas residenciales.
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La iniciativa voluntaria, presentada inicialmente en marzo con la adhesión de gigantes informáticos como Amazon, Google, Microsoft, Meta, OpenAI, Oracle y xAI, suma ya el respaldo de más de 220 empresas del sector, proveedores de servicios públicos y gobiernos estatales. Esta cobertura alcanza la distribución de energía equivalente al 80% de los hogares y comercios de los Estados Unidos.
La medida responde a las proyecciones de consultoras como ICF, que advirtieron que las facturas de luz podrían subir entre un 15% y un 40% para el año 2030 si la demanda de energía para la IA fuera sufragada por los usuarios tradicionales. Con esta medida, la administración federal busca mantener el liderazgo tecnológico del país sin afectar el poder adquisitivo de los contribuyentes.
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