Un jurado en el estado de Vermont declaró culpable de intento de homicidio a un residente de la ciudad de Burlington tras disparar contra tres universitarios palestinos en las inmediaciones del campus de la Universidad de Vermont. El veredicto de culpabilidad sitúa al acusado ante una posible condena de cadena perpetua tras concluir un juicio que se extendió durante una semana, según confirmaron los expedientes judiciales del caso.
El procesado fue identificado formalmente como Jason Eaton, de cincuenta y un años de edad. El ataque por el cual fue sentenciado ocurrió a finales de noviembre de dos mil veintitrés, momento en que los tres jóvenes caminaban por la zona tras reunirse con familiares de uno de ellos durante el fin de semana festivo de Acción de Gracias. Como consecuencia de los disparos, Hisham Awartani sufrió lesiones irreversibles que le causaron parálisis permanente de la cintura hacia abajo, mientras que sus dos compañeros, Tahseen Aliahmad y Kinnan Abdalhamid, resultaron con diversas heridas de gravedad.
Durante el desarrollo del litigio judicial, el acusado se declaró inocente de las imputaciones penales, aunque no rebatió haber sido el autor material de las detonaciones contra los jóvenes. Su equipo de abogados defensores intentó fundamentar una estrategia basada en la inimputabilidad por motivos de demencia, señalando que el hombre atravesaba por un cuadro psicótico delirante tras la pérdida de su empleo dos semanas previas a los hechos y argumentando que creía recibir instrucciones a través de transmisiones radiales.
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No obstante, el panel del jurado descartó tales planteamientos tras varias horas continuas de deliberaciones formales, confirmando la responsabilidad criminal del imputado y ordenando que permanezca privado de la libertad en un centro penitenciario mientras se define la fecha oficial para la audiencia de imposición de condena.
Las pruebas balísticas presentadas durante el proceso confirmaron que el arma incautada en la vivienda del imputado, una pistola de calibre trescientos ochenta adquirida meses antes del ataque, coincidió con los casquillos recuperados en la escena del crimen. Las víctimas, quienes cursaban estudios superiores en prestigiosas instituciones universitarias tras haber culminado su formación escolar conjunta en Cisjordania, declararon ante el tribunal sobre la secuencia del suceso, ocurrido repentinamente mientras transitaban por la vía pública al atardecer portando bufandas tradicionales.
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