La industria aeroespacial estadounidense ha sido sacudida este viernes con el anuncio de un monumental acuerdo valuado en más de 1.300 millones de dólares entre Firefly Aerospace y AST SpaceMobile. A través de este pacto estratégico, Firefly se compromete a suministrar motores de cohetes de alta potencia y otorgar las licencias de diseño necesarias para que AST SpaceMobile logre un hito corporativo: construir su propio vehículo de lanzamiento pesado. Este ambicioso proyecto de ingeniería tiene como objetivo principal poner en órbita de manera independiente la constelación de satélites BlueBird, diseñados para ofrecer conectividad de banda ancha de manera directa a teléfonos inteligentes en todo el mundo.
Bajo los términos de este acuerdo, que tiene una duración inicial de tres años, Firefly entregará un lote de 36 motores destinados a propulsar los tres primeros cohetes de la flota de AST. El inventario tecnológico incluye 27 potentes motores modelo Miranda (utilizados en la etapa principal del cohete) y nueve motores Vira, una variante adaptada específicamente para operar en el vacío del espacio. Estos componentes serán el corazón del nuevo vehículo de lanzamiento bautizado como “Blacklift”, un cohete diseñado con arquitectura reutilizable que tendrá la capacidad de transportar hasta cinco satélites BlueBird a la órbita terrestre baja en cada misión. La compañía ha fijado una meta agresiva, proyectando que los primeros vuelos comerciales del Blacklift comiencen a finales del año 2028.
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El desglose financiero de esta megatransacción revela una fuerte apuesta por la manufactura local y la transferencia tecnológica. AST SpaceMobile desembolsará aproximadamente 800 millones de dólares —mediante una combinación de efectivo y acciones— para adquirir una licencia perpetua que le permitirá fabricar estos motores de forma independiente en una nueva planta industrial que se construirá en territorio estadounidense. Adicionalmente, el contrato estipula un pago de 250 millones de dólares por la compra directa de los 36 motores iniciales y otros 250 millones destinados a cubrir servicios de soporte y consultoría de ingeniería especializada por parte de Firefly.
“Este es un acuerdo audaz y transformador tanto para Firefly como para AST SpaceMobile y para toda la industria espacial”, aseguró Jason Kim, director ejecutivo de Firefly Aerospace. Kim subrayó que, cuando una empresa se propone construir un vehículo propio, la elección del motor es la decisión “más difícil y de mayor riesgo”, celebrando la confianza depositada en su tecnología. Por su parte, Abel Avellan, fundador y CEO de AST SpaceMobile, destacó que Firefly es una de las contadas corporaciones en Estados Unidos con un motor de combustible líquido de estas dimensiones que ya ha sido probado con éxito. Firefly confirmó que utilizará esta masiva inyección de capital para expandir su plantilla laboral y construir nuevas plataformas de prueba en sus instalaciones de Briggs, Texas, manteniendo la propiedad intelectual de su tecnología para seguir ofreciendo servicios a otros clientes del sector.
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