Defensores de los derechos humanos, familiares de reclusos y personas que sobrevivieron a sentencias de pena capital se congregaron este sábado en la sede del Capitolio Estatal de Texas, en Austin, para exigir al gobierno estatal la derogación definitiva de la pena de muerte. La movilización cívica, que incluyó una marcha pacífica desde los escalones del recinto legislativo hasta la Mansión del Gobernador y de regreso, situó en el centro del debate el impacto humano y los traumas psicológicos irreparables que deja el sistema penal sobre aquellos que enfrentaron la antesala de la ejecución.
Entre los testimonios más estremecedores de la jornada destacó el de Shujaa Graham, quien permaneció recluido durante años en el corredor de la muerte de la prisión de San Quintín tras ser condenado erróneamente por la muerte de un guardia penitenciario en California, sentencia que posteriormente fue revocada hasta lograr su absolución definitiva. «No puedo sacarme esas palabras de la cabeza: ‘Señor Graham, lo sentenciamos a morir… hasta que el gas penetre en su persona y deje de existir en la sociedad’», relató Graham ante los manifestantes, asegurando que cuatro décadas después de recuperar su libertad las secuelas persisten: «Después de once largos años, mi peor pesadilla finalmente terminó, pero no fue así. Todavía me persigue hasta la muerte; quedas marcado para siempre».
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La manifestación tuvo lugar en una coyuntura especialmente tensa para el sistema judicial texano, luego de que el estado ejecutara a principios de esta semana a Jamaal Howard, de 46 años, por el homicidio de un empleado comercial en el año 2000. Asimismo, la indignación colectiva creció tras el reciente fallo de la Corte de Apelaciones Penales de Texas, tribunal que el mes pasado desestimó la resolución de un juzgado inferior que reconocía la inocencia fáctica de Melissa Lucio en el fallecimiento de su hija menor, manteniendo a la mujer de origen hispano bajo la amenaza de la inyección letal.
Líderes comunitarios recordaron que la lucha contra la pena capital trasciende los muros carcelarios e impacta de lleno en el tejido social. La doctora Amite Dominick, fundadora y presidenta de la organización Texas Prisons Community Advocates, subrayó que los familiares de los reclusos libran batallas titánicas y desgastantes para intentar salvar las vidas de sus seres queridos en un estado que lidera históricamente las ejecuciones en la nación. Los participantes concluyeron la jornada reiterando su llamado a los legisladores para impulsar una reforma estructural a la justicia penal antes de que se consuman nuevos calendarios de ejecución en el territorio estatal.
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