La Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (Japan Aerospace Exploration Agency, JAXA) dio inicio este martes a una ambiciosa travesía interplanetaria tras concretar el lanzamiento exitoso de un cohete H3 desde las plataformas del Centro Espacial de Tanegashima, ubicado en la prefectura meridional de Kagoshima. La misión espacial, presupuestada en 578 millones de dólares y proyectada a cinco años de operaciones, tiene como objetivo central alcanzar el entorno gravitacional de Marte para posarse sobre Fobos —la mayor de sus dos lunas—, extraer regolito de su superficie y traer de regreso las primeras muestras vírgenes a la Tierra en el año 2031. De acuerdo con el cronograma de navegación astrodinámica trazado por los ingenieros, la nave arribará a la órbita del planeta rojo a mediados del próximo verano boreal.
La nave nodriza transporta en su interior al vehículo de exploración no tripulado Idefix, un avanzado rover desarrollado en conjunto por el Centro Nacional de Estudios Espaciales de Francia (CNES) y la Agencia Espacial Alemana (DLR). Una vez desplegado sobre la superficie de baja gravedad de Fobos, el robot móvil operará durante aproximadamente 100 días terrestres explorando la composición del terreno, capturando imágenes panorámicas y enviando datos analíticos cruciales para que los controladores de vuelo en la Tierra seleccionen el sitio óptimo y seguro para el descenso de la sonda principal. Se espera que el módulo de aterrizaje toque suelo marciano entre 2028 y 2029, recolecte al menos 10 gramos de material geológico y despegue nuevamente rumbo al espacio exterior para iniciar su retorno interplanetario.
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La hazaña reviste una trascendencia científica sin precedentes, considerando que ningún artefacto humano ha logrado posarse jamás sobre Fobos ni sobre su luna compañera Deimos, ni se han recuperado hasta hoy muestras físicas del sistema marciano. Si bien la agencia espacial nipona cuenta con un sólido historial tras haber completado exitosamente dos misiones de retorno de muestras desde asteroides lejanos (Hayabusa y Hayabusa2), este nuevo reto busca resolver uno de los mayores enigmas de la astrofísica: determinar si las lunas de Marte son antiguos asteroides capturados por el campo gravitatorio planetario o si se formaron a partir del anillo de escombros eyectados tras un colosal impacto cósmico primitivo.
Científicos e investigadores estiman además que el polvo recolectado contendrá partículas milenarias desprendidas de la propia superficie de Marte a causa de continuos impactos de meteoritos a lo largo de eones. «Es una oportunidad única en la vida; formamos parte de la primera misión de retorno de muestras en toda la historia del sistema marciano», celebró Markus Grebenstein, jefe del programa de rovers de la agencia espacial alemana. El proyecto representa un modelo de cooperación multilateral entre JAXA, la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) y diversas instituciones espaciales europeas para desentrañar la evolución temprana del sistema solar interior.
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