Un ex maestro de preescolar de Abilene, Mark Penfield Eichorn, de 28 años, fue sentenciado el jueves a 30 años de prisión federal por producir pornografía infantil.
Eichorn admitió haber pagado a dos jóvenes para que grabaran videos de ellos mismos realizando actos sexuales, según la Fiscalía Federal del Distrito Norte de Texas. Los jóvenes tenían 12 y 13 años.
La historia de fondo:
Según documentos judiciales, Eichorn admitió haber luchado contra el deseo de agredir sexualmente a menores desde 2019. Durante este tiempo, continuó trabajando con menores. También admitió estar involucrado en grupos de tráfico de pornografía infantil en diversas plataformas de internet, como Kik y Telegram.
Eichorn confesó poseer y comercializar pornografía infantil prepúber en línea. Entre el material perturbador se encontraba un video que mostraba a un niño de entre 10 y 12 años en una conducta sexualmente explícita.
Al momento de su arresto, Eichorn trabajaba como profesor en una escuela privada de Abilene. Eichorn contactó a uno de los niños víctimas de este caso y le ofreció enviarle 100 dólares semanales para que fuera su “sugar daddy”.
Eichorn admitió que pagó a ambas víctimas cientos de dólares para que produjeran videos de ellas mismas participando en una conducta sexualmente explícita.
Sentencia
Eichorn fue acusado en junio de 2024 y se declaró culpable en octubre de 2024 de producción de pornografía infantil.
El juez federal de distrito James Wesley Hendrix lo condenó a 360 meses de prisión, la pena máxima legal. El juez Hendrix también ordenó a Eichorn pagar 66.087,50 dólares en concepto de restitución.
Lo que están diciendo:
Durante la sentencia, el juez Hendrix le dijo a Eichorn que la pena máxima se justifica especialmente para la “protección del público”. Al imponer la pena máxima, el juez Hendrix dijo: “Tengo que tomar muchas decisiones difíciles. Esta no es una de ellas”.
“Detener actos horrendos contra menores, como los de este caso, es una misión fundamental de esta Fiscalía”, declaró el fiscal federal interino Chad E. Meacham. “Esperamos que la pena máxima en este caso sirva de mensaje a otros depredadores de menores, y que las víctimas y sus familias encuentren cierto consuelo al saber que este abusador estará fuera de las calles por mucho tiempo”.


































