La industria del cáñamo en Texas atraviesa lo que los abogados del sector denominan el “latigazo de Texas” (Texas whiplash). En apenas 45 días, los productos de cáñamo fumable han sido retirados y devueltos a los estantes en repetidas ocasiones debido a una batalla legal entre el Departamento de Servicios de Salud del Estado (DSHS) y las asociaciones de comerciantes. Esta incertidumbre regulatoria no solo confunde a los dueños de negocios, sino que está drenando los ingresos de un sector que genera miles de empleos en todo el estado, obligando a tiendas emblemáticas en ciudades como Austin a considerar cierres definitivos.
El conflicto escaló cuando el DSHS, bajo órdenes del gobernador Greg Abbott, implementó reglas más estrictas que prohíben la venta de la flor de cáñamo para fumar, argumentando preocupaciones de salud pública. Sin embargo, la industria respondió con una demanda alegando que la agencia excedió su autoridad constitucional al reescribir definiciones legales aprobadas por la Legislatura en 2019. Actualmente, la legalidad del producto pende de un hilo en los tribunales de apelaciones, con una audiencia clave programada para el 27 de julio, lo que deja a los minoristas en un limbo operativo.
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Para muchas de estas tiendas, el cáñamo fumable representa entre el 40% y el 50% de sus ventas totales. La falta de claridad ya está teniendo consecuencias reales: gerentes locales reportan recortes de horas laborales y despidos de empleados veteranos. Según economistas especializados en el sector, si la prohibición se vuelve permanente, el impacto negativo en la economía de Texas podría alcanzar los $7.2 mil millones, afectando no solo a las tiendas, sino también a los agricultores, transportistas y fabricantes que forman parte de la cadena de suministro.
Ante la posibilidad de una prohibición total inminente, muchos dueños de negocios están lanzando promociones agresivas para liquidar su inventario lo antes posible. “Prefiero tener el efectivo que quedarme con un montón de hierba”, comentó un propietario en el sur de Austin. Mientras esperan una decisión definitiva de las cortes en las próximas semanas, los comerciantes intentan diversificar su oferta con comestibles y bebidas derivadas del cáñamo, productos que, por ahora, no están sujetos a la prohibición de fumar impuesta por el estado.
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