Una docente de una escuela secundaria pública en el estado de Florida fue arrestada y procesada judicialmente tras ser acusada de orquestar y ordenar un acto de agresión física e intimidación en contra de uno de sus propios alumnos en pleno horario de clases. La Oficina del Alguacil del Condado de Manatee confirmó la detención de Judith Clark, de 64 años, quien se desempeñaba como maestra de sexto grado en la institución educativa Lee Middle School, bajo cargos formales de abuso infantil.
De acuerdo con el expediente de la investigación criminal, los hechos ocurrieron el pasado 13 de mayo dentro del aula. Los reportes oficiales indican que Clark le llamó la atención repetidamente a un alumno de 12 años para que dejara de hablar; ante la persistencia del menor, la profesora se dirigió al resto del grupo de forma hostil preguntando quién quería darle una bofetada al estudiante. Al no obtener voluntarios de manera inmediata, y notar que la víctima continuaba hablando, la mujer repitió el cuestionamiento por segunda ocasión.
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Testigos presenciales informaron a los detectives que, ante el silencio del salón, la maestra adoptó una postura de intimidación institucional. Clark ordenó a dos alumnos que cerraran por completo las persianas de las ventanas del aula para obstruir la visibilidad hacia el exterior, y posteriormente le dirigió una orden directa a otro estudiante para que golpeara a la víctima. Bajo el temor generalizado de desobedecer la autoridad de la docente, el menor acató la instrucción y le propinó una bofetada con la mano abierta en el rostro a su compañero.
Una vez que el personal directivo del plantel tuvo conocimiento del incidente a través de las quejas de los padres, se notificó de inmediato a las agencias protectoras del menor y se determinó separar a Clark del aula de manera definitiva, prohibiéndole cualquier tipo de contacto con la comunidad estudiantil. Tras recopilar los testimonios consistentes de múltiples alumnos que presenciaron los hechos, la policía estatal obtuvo una orden de aprehensión en contra de la profesora, quien fue ingresada a la cárcel del condado bajo el cargo de abuso infantil sin lesiones corporales graves, mientras que el menor que ejecutó el golpe fue eximido de cargos al determinarse que actuó bajo coacción psicológica.






















