Altos funcionarios de la administración del presidente Donald Trump están ejerciendo una intensa presión institucional sobre el Departamento del Tesoro para que la Oficina de Grabado e Impresión (BEP) emita un billete con la denominación inédita de 250 dólares que lleve impreso el rostro del actual mandatario. Fuentes cercanas al caso informaron al diario The Washington Post que, de prosperar la iniciativa, se rompería una tradición legal y civil que data de 1886, marcando la primera vez en más de un siglo que una persona viva aparece retratada en el papel moneda oficial de los Estados Unidos. El papel moneda conmemoraría el cuarto de siglo de la fundación del país e incluiría la bandera estadounidense, un logotipo especial y las firmas autógrafas de Trump y del secretario del Tesoro, Scott Bessent.
De acuerdo con testimonios recopilados entre trabajadores de la agencia, el tesorero de los EE. UU., Brandon Beach, y su asesor principal, Mike Brown, comenzaron a impulsar de forma agresiva este diseño desde el año pasado. La propuesta encendió alertas internas de inmediato debido a que la legislación federal vigente estipula explícitamente que solo los ciudadanos fallecidos pueden ser retratados en las divisas del país, una salvaguarda diseñada para evitar el culto a la personalidad en la moneda nacional. Ante los cuestionamientos, el Departamento del Tesoro emitió un comunicado afirmando que la BEP ya realiza la debida diligencia y la planificación logística pertinente para que, en caso de que el Congreso firme el mandato legislativo correspondiente, la producción del billete avance de manera proactiva.
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El impulso político de esta medida ya generó las primeras fracturas de alto nivel dentro del organismo monetario. Patricia Solimene, quien fuera la primera mujer en asumir el cargo de directora de la Oficina de Grabado e Impresión, intentó explicar junto a su equipo técnico que los obstáculos procedimentales y jurídicos para modificar las leyes monetarias podrían tardar años en resolverse de forma correcta. Sin embargo, sus advertencias fueron desestimadas y el pasado 27 de abril Solimene fue destituida abruptamente de su cargo. En un correo electrónico de despedida enviado a sus colaboradores, la exdirectora denunció que su salida no fue voluntaria y externó que jamás sacrificó los valores de la institución ni el rigor del Programa de Moneda de los Estados Unidos, cediendo su puesto de forma interina al propio asesor Mike Brown.
Este polémico billete no representa el único esfuerzo de la administración por plasmar la imagen presidencial en los símbolos nacionales de cara a los festejos patrios. En marzo, las autoridades notificaron que la firma de Trump se integrará formalmente en los billetes conmemorativos del aniversario, una acción que el secretario Bessent calificó como una “vía poderosa” para reconocer el impacto del mandatario en la política económica. De igual manera, la Casa de la Moneda de EE. UU. (U.S. Mint) recibió la autorización para acuñar una moneda conmemorativa de oro puro de 24 quilates en honor a Trump bajo el amparo de un programa del Congreso, mientras que las oficinas consulares se preparan para expedir pasaportes de edición limitada que también exhibirán las facciones del presidente estadounidense.
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