El potente movimiento telúrico provocó el colapso de múltiples edificaciones e infraestructuras críticas en ciudades principales como Cali, Pereira, Manizales, Armenia y Quibdó. Tras más de dos días de intensas operaciones entre los escombros, departamentos como Chocó anunciaron el cierre de la fase de búsqueda bajo ruinas para enfocar los esfuerzos en la atención humanitaria de más de 25,000 familias damnificadas a nivel nacional.
Ante la magnitud de la tragedia, el presidente Abelardo de la Espriella anunció la declaratoria de Estado de Emergencia Económica y la creación del “Fondo Milagro” para agilizar la asignación de recursos destinados a la reconstrucción. De forma paralela, la ayuda internacional ha comenzado a desplegarse en las regiones más necesitadas, incluyendo la llegada de cargamentos humanitarios de países vecinos y el arribo de equipos especializados de rescate provenientes de Estados Unidos, El Salvador, Ecuador e Israel.
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Los reportes de las autoridades de gestión del riesgo y organismos forenses confirman que el número de estructuras colapsadas o con daños severos supera las miles, impactando gravemente viviendas, red vial y más del 70% de las instituciones educativas en zonas como el Quindío. El Instituto Nacional de Medicina Legal avanza en los procesos de identificación y entrega digna de los cuerpos a las familias afectadas, mientras los centros hospitalarios de la región continúan operando a máxima capacidad.
Entretanto, el Servicio Geológico Colombiano ha contabilizado más de 140 réplicas tras el evento principal, manteniendo en alerta a los cuerpos de emergencia. Gremios empresariales y gobiernos locales han iniciado campañas masivas de recolección de fondos, materiales y sangre para apoyar a los miles de ciudadanos que permanecen en albergues temporales a la espera de la restitución de servicios básicos.
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