El presidente Donald Trump lanzó fuertes críticas y descalificaciones directas contra el gobierno y las instituciones de Noruega, expresando su profunda frustración tras no ser seleccionado como el ganador del Premio Nobel de la Paz de este año. Durante un multitudinario mitin de campaña celebrado el domingo en la localidad de Port Huron, Michigan, de cara a las próximas elecciones intermedias, el mandatario utilizó su intervención en el escenario principal para arremeter contra el país escandinavo, sede del comité encargado de otorgar el prestigioso galardón internacional, refiriéndose a la nación europea en términos sumamente despectivos y afirmando que se ha convertido en un territorio deplorable.
Ante una multitud de simpatizantes republicanos, Trump relató conversaciones privadas que supuestamente mantuvo con la First Lady semanas antes del anuncio oficial, en las que le aseguraba con total convicción que él recibiría el reconocimiento global. El mandatario justificó su expectativa enumerando una serie de aparentes logros en política exterior, destacando particularmente su presunta intervención para evitar una escalada bélica de proporciones catastróficas entre India y Pakistán. Según el relato de Trump, las tensiones asiáticas habían llegado al punto de involucrar el derribo de once aeronaves militares, y afirmó que el propio primer ministro paquistaní le atribuyó haber salvado al menos treinta millones de vidas. Esta narrativa alimentó su indignación al enterarse de que el comité noruego había seleccionado a otra persona, llevándolo a exclamar públicamente ante sus seguidores su rechazo hacia Noruega.
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El galardón de este año fue otorgado por el Norwegian Nobel Committee a Navi Pillay, una destacada abogada defensora de los derechos humanos. Pillay cuenta con una extensa trayectoria profesional: fue la primera mujer no blanca en establecer su propio bufete de abogados en Sudáfrica, sirvió como Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y se desempeñó como jueza en la Corte Penal Internacional. Recientemente, presidió la comisión independiente de la ONU sobre los territorios palestinos ocupados, la cual concluyó que Israel cometió actos de genocidio en la Franja de Gaza. El comité sustentó su elección reconociendo el trabajo de Pillay para garantizar que los crímenes de guerra y los crímenes de lesa humanidad sean procesados judicialmente. Sin embargo, este nombramiento generó la furia inmediata de Trump, quien a través de su plataforma Truth Social argumentó que nadie conocía a la galardonada, acusándola directamente de albergar odio hacia Israel.
En sus publicaciones digitales, el mandatario estadounidense insistió en su superioridad como negociador, afirmando haber resuelto ocho conflictos armados y asegurando que líderes mundiales enviaron cartas al comité respaldando su candidatura. Además, prometió estar a punto de concretar acuerdos definitivos en Irán y en la guerra entre Rusia y Ucrania. Esta controversia revive el historial de Trump con el premio. El año pasado, la líder opositora venezolana y laureada con el Nobel de la Paz, María Corina Machado, visitó la White House y entregó simbólicamente su medalla al mandatario estadounidense. Ante este gesto diplomático, las autoridades de la fundación noruega tuvieron que emitir un comunicado oficial para aclarar que el obsequio constituía un acto estrictamente personal y de ninguna manera representaba una transferencia oficial del galardón. Machado, por su parte, regresó a Venezuela este fin de semana, tras permanecer fuera de su país desde diciembre, cuando viajó precisamente a Noruega para recibir la condecoración que hoy desata la furia del presidente en Estados Unidos.
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