Una resolución judicial sobre la titularidad de un predio ha forzado el desalojo del Refugio Franciscano en Cuajimalpa, Ciudad de México, donde viven más de mil perros y gatos. El operativo de desocupación fue implementado por elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) en la madrugada del 11 de diciembre.
El desalojo se concretó a favor de la Fundación Antonio Haghenbeck y de la Lama, I.A.P., titular legal del terreno, luego de una demanda de recuperación.
Tanto el Refugio Franciscano como colectivos afines han manifestado una profunda inquietud por la seguridad y el destino de los animales que quedaron en el inmueble tras el cambio de administración.
Mediante un comunicado en redes sociales, el Refugio Franciscano denunció la despreocupación de la Fundación Antonio Haghenbeck y de la Lama:
- “La Fundación Antonio Haghenbeck y de la Lama… no se ha comunicado con nosotros para conocer qué animalitos requieren tratamientos especiales, cuántos están siendo medicados, cuáles tienen esterilizaciones programadas o necesitan algún manejo particular, como dinámicas de rehabilitación.”
- Tampoco han mostrado interés en conocer la rutina diaria de los perros, la cual incluye horarios de alimentación y paseos, cuya ausencia está generando un alto nivel de estrés en los animales.
La veterinaria del Refugio Franciscano se encuentra fuera del inmueble intentando acceder para revisar a los animales y proporcionar detalles de salud a los nuevos cuidadores.
Los antiguos responsables del refugio insisten en que los gatos del refugio corren peligro, ya que la nueva fundación no ha cuestionado la ubicación de la gatera, sugiriendo desconocimiento sobre su existencia.
El principal temor radica en que los animales puedan ser “sacrificados”. El Refugio Franciscano acusa a la Fundación Haghenbeck de rehusarse a construir un nuevo albergue en un terreno donado e insistir en realizar un “megadesarrollo” en el predio desalojado.

(Foto de Fb de Refugio Franciscano)
Temen que los nuevos cuidadores usen supuestas enfermedades o deterioros de salud como pretexto para justificar el sacrificio de perros y gatos, a pesar de que los cuidadores originales aclaran que la edad avanzada o las discapacidades no son razón para matarlos.
Por su parte, la Fundación Antonio Haghenbeck y de la Lama ha asegurado que, por orden del juez, los animales tienen que quedarse en el lugar por el momento.
Carmela Rivero, presidenta de la fundación, afirmó que su intención es procurar la vida de los animales e, incluso, mejorar su calidad de vida. No obstante, la fundación subió videos a redes sociales denunciando el supuesto deterioro en las instalaciones del refugio bajo la administración anterior.


































