El Departamento de Policía de Austin se prepara para modificar sus protocolos de actuación frente a las solicitudes de las autoridades migratorias federales. Bajo la nueva política, el enfoque principal de la policía local será la captura de criminales peligrosos, estableciendo una distinción clara entre delitos graves y órdenes administrativas de deportación por violaciones civiles de inmigración.
El concejal Ryan Alter destacó que el objetivo es evitar que los oficiales de Austin dediquen tiempo y recursos a ayudar a ICE en tareas que deriven en la separación de familias. Por su parte, la jefa de policía Lisa Davis subrayó que estos cambios buscan garantizar la transparencia y la rendición de cuentas, asegurando que el departamento cumpla con la ley sin comprometer la confianza de la comunidad.
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La nueva normativa exige que, cuando un oficial encuentre a una persona con una orden administrativa de ICE, deba contactar obligatoriamente a un supervisor. Si se decide contactar a ICE, el oficial deberá permanecer con el individuo hasta que se resuelva la situación, siguiendo un proceso mucho más riguroso que el actual. Esta medida se diferencia de los “detainers” o mandatos de detención, que solicitan retener a alguien por 48 horas tras su liberación programada para que el Departamento de Seguridad Nacional asuma la custodia.


































