Una broma que pretendía ser inocente terminó en una tragedia que hoy conmociona al Reino Unido y al mundo. Sebastian Cizman, un niño de 12 años de Wakefield, West Yorkshire, falleció por ahorcamiento accidental tras intentar replicar una escena de la popular serie de Netflix, El juego del calamar. La investigación oficial ha descartado cualquier intención suicida, calificando el suceso como un “accidente trágico” derivado de la curiosidad infantil y la falta de percepción del riesgo.
Sebastian fue hallado sin vida en su hogar durante una celebración familiar. Según los informes, el menor había compartido en un grupo de WhatsApp una imagen de un personaje de la serie que muere ahorcado. Aunque no se confirmó que estuviera realizando un “reto viral” específico, las autoridades encontraron búsquedas en su dispositivo sobre cómo sobrevivir a la asfixia, lo que sugiere que el niño intentaba realizar un truco o broma sin medir las consecuencias letales.
La pérdida de Sebastian ha generado una profunda consternación en su comunidad escolar, donde era recordado como un alumno brillante y carismático. Este incidente ha impulsado a diversas instituciones educativas a exigir una revisión urgente de los algoritmos que exponen a menores a contenidos de violencia gráfica. Expertos en psicología infantil advierten que, a los 12 años, la línea entre la ficción cinematográfica y el peligro real puede tornarse difusa, especialmente cuando el contenido se consume de forma aislada en dispositivos móviles sin la mediación de un adulto.
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Los padres del menor, Marcin y Kasia Cizman, han iniciado una cruzada contra las grandes empresas tecnológicas, uniéndose a otras familias británicas que han perdido hijos en circunstancias similares. La madre de Sebastian fue contundente al señalar que la falta de controles efectivos permite que escenas de riesgo se normalicen entre los preadolescentes. En este contexto, la tragedia subraya los siguientes puntos críticos:
- Responsabilidad de las plataformas: La demanda contra redes sociales como TikTok e Instagram por no filtrar contenido peligroso en los feeds de menores sigue ganando fuerza legal en 2026.
- Educación sobre la ficción: Psicólogos sugieren que no basta con prohibir contenidos, sino que es vital explicar a los niños la imposibilidad física de replicar actos de riesgo vistos en pantalla.
- Supervisión activa: El caso resalta que incluso niños descritos como “felices y equilibrados” pueden verse tentados a experimentar con situaciones de riesgo por imitación o juego.
La muerte de Sebastian Cizman se suma a una dolorosa lista de incidentes que han llevado al Parlamento Británico a endurecer las leyes de seguridad en línea, buscando que la negligencia algorítmica tenga consecuencias penales para los ejecutivos de las tecnológicas.


































