La mañana de este miércoles 11 de febrero de 2026, la Administración Federal de Aviación (FAA) reabrió el espacio aéreo del Aeropuerto Internacional de El Paso, Texas, tras un cierre abrupto de varias horas que amenazaba con durar 10 días. La medida, calificada como “sin precedentes” desde el 11 de septiembre, generó un caos logístico en la frontera. El Secretario de Transporte, Sean Duffy, informó que la FAA y el Departamento de Defensa actuaron rápidamente para neutralizar una “incursión de drones de un cartel”, asegurando que la amenaza fue eliminada y no existe peligro para los viajes comerciales.
Sin embargo, el diario The New York Times ha puesto en duda la versión oficial del “narco-dron”. Citando a personas con conocimiento de los hechos, el medio asegura que el cierre fue en realidad provocado por una prueba de nueva tecnología antidrones (C-UAS) realizada por el Ejército en la base militar de Fort Bliss. Según esta versión, hubo una falta de coordinación entre el Pentágono y la FAA; el ejército habría desplegado un arma —posiblemente un láser— sin previo aviso, obligando a la agencia de aviación a cerrar el espacio aéreo para garantizar la seguridad de los vuelos comerciales ante posibles interferencias.
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Esta contradicción ha generado fricciones políticas. Mientras la Casa Blanca sostiene la narrativa de la seguridad nacional frente al narcotráfico, legisladores como la representante Veronica Escobar han exigido una explicación clara, señalando que la información federal “no cuadra”. En México, la presidenta Claudia Sheinbaum declaró no tener información oficial sobre drones operando en la frontera y anunció una investigación propia. El incidente ocurre en un contexto de alta tensión, donde la administración Trump ha advertido repetidamente sobre posibles acciones militares unilaterales contra los carteles al sur de la frontera.
Finalmente, aunque los vuelos se están reanudando, el impacto económico del cierre temporal se estima en decenas de millones de dólares. El incidente resalta la vulnerabilidad de la infraestructura civil ante la proliferación de drones y las nuevas tecnologías de defensa. Las aerolíneas Southwest, American y United han comenzado a normalizar sus itinerarios, pero la desconfianza persiste entre los residentes de El Paso y las autoridades mexicanas, quienes ven en este episodio una señal de la creciente militarización de la gestión fronteriza bajo la nueva política de Washington.


































