Los precios del petróleo registraron una notable baja este martes, interrumpiendo la racha alcista que ha marcado al sector energético global. En Estados Unidos, los futuros del crudo cayeron un 4%, situándose en 87.68 dólares por barril. Por su parte, el crudo Brent —el referente internacional— perdió un 3.5%, descendiendo hasta los 90.94 dólares. Esta corrección en los mercados responde directamente a las declaraciones del Secretario de Energía de EE. UU., Chris Wright, quien afirmó que el tráfico de buques cisterna a través del estratégico Estrecho de Ormuz está aumentando de manera muy significativa.
A pesar de que Wright no ofreció datos estadísticos exactos sobre el volumen de este incremento, sus palabras inyectaron un optimismo inmediato en Wall Street. Analistas financieros de JPMorgan respaldan esta tendencia, señalando en informes recientes que el flujo real de petróleo podría ser mayor al reportado públicamente. Según estimaciones del banco, cerca de dos millones de barriles diarios estarían transitando por la zona mediante embarcaciones que operan de manera discreta con sus transpondedores apagados para evadir la tensión geopolítica.
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A este panorama de mayor oferta se suman los esfuerzos diplomáticos de la Casa Blanca. El presidente Donald Trump ha presionado en las últimas horas a los principales actores de la región para frenar las hostilidades. De hecho, el mandatario aseguró que un acuerdo definitivo con Teherán para reabrir formalmente el paso marítimo podría materializarse en los próximos días. La urgencia es alta: desde el recrudecimiento del conflicto entre Israel e Irán a finales de febrero, el precio del crudo se había disparado un 30% debido al bloqueo y los ataques a buques mercantes, provocando una de las mayores interrupciones de suministro en la historia reciente.
Aunque Irán e Israel parecen haber pactado un cese al fuego temporal tras un intercambio de ofensivas aéreas, el mercado respira con cautela. Los ejecutivos del sector advierten que, si bien las reservas globales han funcionado como un colchón financiero para contener los precios, la llegada de la temporada de alta demanda en verano y el declive de los inventarios mundiales podrían volver a presionar al alza el costo de la energía a finales de año. Por ahora, el flujo silencioso pero constante por Ormuz ha devuelto un respiro temporal a la economía estadounidense.
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