Las tensiones entre Ucrania y Rusia escalaron durante el fin de semana tras un ataque sorpresa con drones ejecutado por las fuerzas ucranianas contra bases aéreas rusas, un día antes de una nueva ronda de negociaciones en Estambul que concluyó sin acuerdos concretos para un alto el fuego.
La ofensiva, denominada Operation Spider’s Web, fue confirmada por el presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy, quien la calificó de “brillante” y dirigida exclusivamente a blancos militares rusos.
“Se llevó a cabo una operación brillante en territorio enemigo, contra objetivos militares, contra equipos usados para atacar a Ucrania. Rusia sufrió pérdidas tangibles, merecidamente”, declaró Zelenskyy.
Según autoridades ucranianas, el ataque empleó cerca de 120 drones FPV (First-Person View), los cuales habrían sido infiltrados y posicionados previamente cerca de aeródromos estratégicos. Se estima que el ataque destruyó unos 40 aviones rusos, incluidos bombarderos nucleares, lo que habría generado daños por miles de millones de dólares.
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Las imágenes difundidas muestran aeronaves ardiendo sobre la pista de la base aérea de Belaya, en la región de Irkutsk, a más de 4,000 kilómetros de la frontera con Ucrania. El gobernador de Irkutsk, Igor Kobzev, confirmó el ataque a través de su canal oficial en Telegram.
Zelenskyy sostuvo que esta operación debería impulsar a Rusia a retomar el camino diplomático. Sin embargo, la ronda de negociaciones celebrada el lunes 2 de junio en el Ciragan Palace de Estambul apenas duró una hora y solo logró pactos limitados sobre intercambio de prisioneros.
Expertos en geopolítica y defensa expresaron dudas sobre la disposición del presidente ruso Vladimir Putin a alcanzar un acuerdo. “Se volverá más paranoico. Sospecho que habrá represalias en los servicios de inteligencia, pero no disminuirá su apetito por la guerra”, dijo Michael Bociurkiw, analista de Global Affairs.
Previo al ataque ucraniano, Rusia había lanzado aproximadamente 500 drones contra territorio ucraniano durante el fin de semana, según fuentes de defensa de Kyiv.
La Casa Blanca también respondió al aumento de hostilidades. La portavoz Karoline Leavitt declaró el lunes que el presidente Donald Trump “preferiría que el conflicto se resolviera en la mesa de negociaciones”.
Clifford May, fundador de la Foundation for Defense of Democracies, señaló que la operación evidencia la capacidad de resistencia de Ucrania. “Muchos decían que Ucrania estaba derrotada. Obviamente no lo está”, afirmó.
A pesar del golpe estratégico, el conflicto entre ambas naciones parece lejos de concluir, y los esfuerzos diplomáticos actuales no han logrado reducir la violencia. La guerra, que comenzó en 2022, sigue su curso sin señales claras de una resolución cercana.


































