Dos científicos de nacionalidad china fueron acusados este martes de haber introducido ilegalmente un hongo con potencial destructivo sobre cultivos clave en Estados Unidos, en lo que autoridades federales califican como un posible acto de agroterrorismo.
Yunqing Jian, de 33 años, y Zunyong Liu, de 34, enfrentan cargos por contrabando de Fusarium graminearum, un hongo considerado una amenaza para la seguridad alimentaria, debido a su capacidad para afectar cosechas de trigo, maíz, cebada y arroz mediante la enfermedad conocida como “head blight”.
La investigación, liderada por el Departamento de Justicia, reveló que ambos científicos trabajaban en un laboratorio de investigación en la University of Michigan, dirigido por investigadores principales también ciudadanos chinos. La instalación contaba con financiamiento del gobierno de Estados Unidos, según registros oficiales de gasto federal.
De acuerdo con los fiscales, el contrabando se habría producido en 2024, cuando Jian y Liu transportaron el hongo desde el extranjero hacia suelo estadounidense sin autorización. Las autoridades señalan que la intención detrás del traslado está bajo análisis, pero se consideran elementos suficientes para asociarlo con actividades de riesgo biológico deliberado.
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“La literatura científica clasifica al Fusarium graminearum como un arma potencial de agroterrorismo”, señaló el Departamento de Justicia en un comunicado. Esta clasificación se debe al daño económico y alimentario que puede generar su diseminación intencional.
Uno de los hallazgos clave en la investigación fue el contenido almacenado en dispositivos electrónicos de Yunqing Jian. Según la acusación, se hallaron documentos que demostrarían su pertenencia y lealtad al Chinese Communist Party.
El caso ha generado preocupación entre autoridades de seguridad nacional, dado que se vincula a actores extranjeros dentro de instituciones estadounidenses financiadas por fondos públicos. “La defensa contra influencias del Partido Comunista Chino es una prioridad”, ha reiterado la administración de Donald Trump en comunicados recientes.
Ambos investigadores se encuentran bajo custodia federal mientras se desarrollan las investigaciones. Las autoridades no descartan nuevas imputaciones ni la posibilidad de que el laboratorio involucrado enfrente sanciones adicionales si se demuestra negligencia institucional.
Este caso se suma a una serie de tensiones diplomáticas entre Washington y Beijing en torno a espionaje científico y ciberseguridad, áreas de creciente fricción en los últimos años. Las autoridades han enfatizado que reforzarán los protocolos de bioseguridad en centros de investigación con financiamiento federal.


































