Por segunda semana consecutiva, manifestantes se reunieron la noche del lunes frente al J.J. Pickle Federal Building, en el centro de Austin, donde actualmente opera una sede de ICE (Immigration and Customs Enforcement).
La protesta de este lunes fue organizada como una “manifestación ruidosa”, caracterizada por cánticos y el uso de instrumentos como trompetas. A diferencia del lunes anterior, cuando se reportaron actos de vandalismo y fuerte presencia policial, esta vez el edificio fue cercado previamente y los manifestantes se mantuvieron del otro lado de la calle sin incidentes.
“Estamos aquí en solidaridad con nuestros compañeros detenidos y los miembros inmigrantes de nuestra comunidad”, expresó Reese Armstrong, representante de Austin Students for a Democratic Society, organización estudiantil progresista que lideró la movilización. “Nos preocupa que estén siendo encarcelados y deportados sin justificación alguna.”
La protesta reunió principalmente a estudiantes de secundaria y universidad, pero también a ciudadanos simpatizantes. Una joven, hija de inmigrantes y que prefirió no ser identificada, señaló: “Aquí hay personas indocumentadas que trabajan, pagan impuestos y viven pacíficamente. Deberían tener derecho a la ciudadanía.”
Otro manifestante, que también pidió permanecer en el anonimato, criticó duramente el accionar de ICE: “El régimen tiránico que utiliza ICE para atacar a personas en sus lugares de trabajo no es aceptable, y no lo vamos a permitir.”
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La presencia policial fue discreta, y no se reportaron enfrentamientos ni detenciones durante la jornada.
Armstrong destacó la importancia de la participación juvenil: “Los jóvenes también tienen voz y deben ser escuchados. Estamos aquí por aquellos a quienes se les niegan sus derechos civiles.”
Muchos de los asistentes participaron también en la protesta del lunes anterior y en otras acciones durante el fin de semana, manteniendo su exigencia de un trato digno para las personas migrantes.
“Todos merecen dignidad en sus vidas”, afirmó Armstrong. “Merecen trabajar, regresar a casa, comer, y vivir con sus familias. Les están negando todo eso.”
La movilización refleja el creciente activismo juvenil y comunitario en torno a temas migratorios, especialmente frente a acciones de detención y deportación consideradas injustas por los manifestantes. El grupo anunció que continuará con su campaña hasta lograr visibilidad y cambios en las políticas migratorias actuales.


































