Equipos de rescate de Texas, apoyados por helicópteros, lanchas especiales y unidades caninas, continúan la búsqueda de decenas de desaparecidos tras las inundaciones repentinas que afectaron la región central del estado el pasado fin de semana, especialmente en la ribera del río Guadalupe.
El saldo provisional supera los 100 fallecidos confirmados, de acuerdo con autoridades locales. En Kerrville y otras localidades de Kerr County, brigadas terrestres y acuáticas exploran la zona en busca de sobrevivientes. El sheriff del condado, Larry Leitha, informó que cerca de 100 rescatistas trabajan a lo largo del río, donde permanecen desaparecidos al menos cinco niños y una consejera del Camp Mystic.
Las fuerzas estatales, como los Texas Game Wardens, han intensificado las operaciones, recorriendo 42 kilómetros del río y realizando 444 rescates desde el inicio de la emergencia. El teniente coronel Ben Baker detalló que la agencia ha desplegado helicópteros, equipos de drones, unidades K-9, botes y vehículos de tracción en las cuatro ruedas.
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Sin embargo, la labor es peligrosa. “El agua sigue allí, así que tenemos que avanzar capa por capa”, explicó Baker. La fuerza de la corriente ha dificultado las tareas de buceo, forzando a los voluntarios a usar otros métodos. Celeste Dueñas, voluntaria de San Antonio, recurrió a un perro de búsqueda: “Plan B: sacar los perros y ver si podemos detectar algo”, comentó.
Paralelamente, la ayuda humanitaria fluye hacia la zona. Organizaciones como Team Rubicon y Mercy Chefs ofrecen apoyo logístico. Mariann Elizondo, quien viajó desde Austin para colaborar con Mercy Chefs, destacó la respuesta solidaria mientras ayudaba a preparar 1,300 cajas de alimentos para los equipos de emergencia y los afectados.
Los equipos de reconocimiento de Team Rubicon describen un panorama desolador. “Vimos de todo, desde una losa de concreto donde antes había una casa, hasta viviendas prácticamente intactas”, relató Kevin Meislin. Su colega, Oscar Arauco, estimó que las tareas de recuperación podrían extenderse por dos semanas o más.
El pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional (NWS) anticipa condiciones más secas, lo que beneficiará las tareas de rescate, aunque el suelo saturado sigue siendo un riesgo.
Mientras tanto, el presidente Donald Trump anunció que visitará Texas el viernes 11 de julio para evaluar los daños en terreno y coordinar los apoyos necesarios. La tragedia pone a prueba la capacidad de respuesta de la región y el compromiso solidario de la sociedad texana.


































