El 4 y 5 de julio de 2025, lluvias intensas asociadas a un sistema de tormentas y los restos de la tormenta tropical Barry provocaron inundaciones severas en varias zonas del centro de Texas, incluyendo el condado de Williamson. Las precipitaciones extraordinarias, que alcanzaron hasta 20 pulgadas en algunas zonas, provocaron el desbordamiento de ríos como el San Gabriel, causando devastación en áreas como Georgetown, Liberty Hill y Leander.
En el condado de Williamson se registraron tres fallecimientos como consecuencia directa de las inundaciones. La primera víctima fue identificada como Kaitlyn Swallow, una joven de 22 años que fue hallada sin vida debajo de un vehículo arrastrado por la corriente en un camino rural cerca de Liberty Hill. Posteriormente, se confirmó el fallecimiento de una segunda persona en circunstancias similares, y el cuerpo de una tercera víctima fue recuperado el 8 de julio después de una intensa operación de búsqueda.

Los equipos de emergencia respondieron con rapidez ante la magnitud del desastre. Se desplegaron unidades de rescate en aguas rápidas, helicópteros, embarcaciones y perros de búsqueda para localizar a personas atrapadas o desaparecidas. Las labores se concentraron especialmente en las zonas rurales afectadas por el desbordamiento del río San Gabriel, donde la subida del nivel del agua fue súbita e inesperada. En cuestión de pocas horas, el nivel del río pasó de menos de cuatro pies a más de treinta y cinco, superando ampliamente el umbral de peligro.
La infraestructura del condado también sufrió daños considerables. Varios caminos rurales, como el CR 284 y el CR 279, quedaron severamente afectados por el agua y los escombros. Algunos tramos fueron reabiertos tras reparaciones de emergencia, mientras otros permanecieron cerrados a la espera de evaluaciones estructurales. También se reportaron cortes de energía eléctrica y daños a propiedades privadas.
Ante la emergencia, las autoridades locales y organizaciones comunitarias habilitaron centros de ayuda para los afectados. En Liberty Hill, por ejemplo, se abrió un centro de distribución de suministros básicos en una escuela secundaria, ofreciendo alimentos, agua potable, productos de higiene y ropa a las familias damnificadas. La respuesta ciudadana fue notable, con numerosos voluntarios colaborando en las tareas de limpieza y recolección de donaciones.
Este evento forma parte de una de las peores series de inundaciones registradas en el estado de Texas en los últimos cien años, que en total han cobrado la vida de más de un centenar de personas en varios condados. Williamson fue uno de los más afectados, no sólo por la pérdida de vidas humanas, sino también por la destrucción de infraestructura crítica.
La rapidez con la que se desarrolló la emergencia puso a prueba los sistemas de alerta temprana y la preparación de las autoridades. Expertos han señalado que este tipo de fenómenos podrían volverse más frecuentes e intensos debido al cambio climático, por lo que recomiendan una revisión profunda de los planes de mitigación y respuesta ante desastres naturales.


































