La farmacéutica británica-sueca AstraZeneca ha anunciado una masiva inversión de $50 mil millones de dólares en Estados Unidos hasta el año 2030. La decisión se produce en un contexto de creciente presión por parte del presidente Donald Trump, quien ha amenazado con imponer un arancel del 200% a los medicamentos importados para forzar la producción local.
La inversión se destinará a expandir la investigación y el desarrollo (I+D) y la manufactura de terapias celulares en el país. El plan incluye la construcción de una nueva planta de fabricación de medicamentos en Virginia, descrita por la empresa como la más grande de su historia. Además, los fondos mejorarán instalaciones ya existentes en California, Indiana, Maryland y Texas.
El CEO de AstraZeneca, Pascal Soriot, afirmó que esta inversión subraya la confianza de la compañía en la innovación estadounidense y su compromiso con los pacientes. El objetivo de la farmacéutica es alcanzar ingresos anuales de $80 mil millones, con Estados Unidos representando una porción significativa de ese mercado.
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Este anuncio es una aparente victoria para la política de Trump, que busca reducir los precios de los medicamentos en EE. UU. hasta en un 80% y repatriar la producción farmacéutica. En mayo, el presidente firmó una orden ejecutiva para implementar el enfoque de “nación más favorecida”, que busca que el gobierno federal pague por los fármacos precios similares a los de otros países desarrollados.
Funcionarios como el secretario de Comercio, Howard Lutnick, han señalado que estas políticas buscan terminar con la dependencia de suministros extranjeros. Trump ha dado a las farmacéuticas un plazo aproximado de un año para trasladar sus fábricas a Estados Unidos antes de que los aranceles puedan entrar en vigor.
La amenaza de aranceles a los medicamentos forma parte de una tensa negociación comercial entre Estados Unidos y la Unión Europea, que buscan un acuerdo antes de la fecha límite del 1 de agosto. Trump ha sugerido que los aranceles podrían comenzar a aplicarse a partir de esa fecha si no se logra un pacto.
Funcionarios europeos esperan un acuerdo, pero también han amenazado con aranceles de represalia sobre una amplia gama de productos estadounidenses. Incluso se ha discutido el uso de un “instrumento anticoerción”, una herramienta legal de la UE nunca antes utilizada que permitiría al bloque responder a la presión económica con restricciones comerciales, lo que significaría una escalada importante en el conflicto.


































