El presidente Donald Trump firmó este jueves una orden ejecutiva que instruye al gobierno federal a determinar si los atletas universitarios que reciben pagos por jugar pueden ser considerados empleados. La medida, titulada “Salvando los Deportes Universitarios”, busca poner orden en el panorama del deporte amateur en Estados Unidos.
La orden ejecutiva reconoce que las nuevas reglas de Nombre, Imagen y Semejanza (NIL), que permiten a los atletas ganar dinero, han creado un sistema “caótico y sin rumbo”.
El documento describe cómo donantes de universidades compiten en “guerras de ofertas” por los mejores jugadores, quienes pueden cambiar de equipo cada temporada. Según la orden, esto no solo reduce la competencia al crear una “oligarquía de equipos” que pueden comprar a los mejores talentos, sino que también desvía recursos de los deportes no rentables para concentrarlos en el fútbol americano y el baloncesto.
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Ante esta situación, Trump pide una “solución nacional”. La orden ejecutiva propone varias acciones, entre ellas: determinar el estatus laboral de los estudiantes, ofrecer protecciones legales a los atletas y salvaguardar el desarrollo del equipo olímpico de EE. UU., recordando que el 65% de los atletas olímpicos del país en 2024 provenían del sistema de la NCAA.
Esta medida se produce después de que el presidente de la NCAA, Charlie Baker, acordara colaborar con Trump en una comisión de deportes universitarios para abordar los problemas del modelo NIL. Se ha mencionado al exentrenador de fútbol americano de Alabama, Nick Saban, como un posible candidato para liderar dicha comisión.


































