El presidente Donald Trump ha sumado otra nominación al Premio Nobel de la Paz, esta vez del primer ministro de Camboya, Hun Manet, por su papel en la resolución de conflictos internacionales. Esto se convierte en la más reciente de una creciente serie de propuestas que buscan reconocer la labor diplomática del presidente en su segundo mandato.
En una carta, el líder camboyano elogió la “excelente habilidad de estadista” de Trump por haber reducido las tensiones en un conflicto fronterizo entre Camboya y Tailandia. El alto al fuego se logró después de que el presidente estadounidense amenazara con frenar acuerdos comerciales. La nominación llega el mismo día en que los líderes de Armenia y Azerbaiyán, tras firmar un histórico acuerdo de paz mediado por él, también expresaron su apoyo a que reciba el galardón.

Estas propuestas se suman a las de julio del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, por los Acuerdos de Abraham, y a la de junio del congresista estadounidense Buddy Carter. No es la primera vez que Trump es nominado; durante su primer mandato también fue propuesto por su papel en los pactos de paz en Medio Oriente.
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Es importante señalar que, si bien las nominaciones de jefes de estado son válidas, el Comité Nobel Noruego recibe cientos de nominaciones cada año de diversas fuentes. El hecho de ser nominado no constituye un respaldo por parte del comité ni indica que un candidato esté entre los finalistas. Sin embargo, esta ola de nominaciones públicas subraya una táctica diplomática utilizada por algunos líderes mundiales para ganar el favor de la administración Trump, en un momento de intensas negociaciones comerciales y geopolíticas a nivel global.


































