El presidente Donald Trump ha lanzado una nueva propuesta económica: convertir los ingresos de los aranceles de su administración en pagos directos en efectivo para la población, describiéndolo como un “dividendo” para los ciudadanos.
En una publicación en la red social Truth Social, Trump especificó que cada ciudadano estadounidense, excluyendo a las personas de altos ingresos, recibiría un pago de $2,000. El plan se enmarca como un acuerdo de negocios en el que los estadounidenses son los “accionistas” de las ganancias comerciales del país. En otra publicación, añadió que el resto de los ingresos arancelarios se utilizaría para pagar la Deuda Nacional.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, respaldó la idea en una entrevista reciente, afirmando que el dividendo “podría venir en muchas formas, de muchas maneras”. Sin embargo, la Casa Blanca aún no ha clarificado cómo se estructurarían los pagos ni cuál sería el umbral de ingresos para la exclusión.
¿Se han recaudado fondos suficientes?
La viabilidad financiera del plan es una cuestión clave. Según los análisis actuales, la respuesta es aún no, pero potencialmente sí a largo plazo.
- A corto plazo: El Comité para un Presupuesto Federal Responsable (CRFB) informa que la recaudación de aranceles aumentó drásticamente a $195 mil millones en el año fiscal 2025.
- El costo: Datos de la Oficina del Censo de EE. UU. muestran que aproximadamente 173 millones de estadounidenses ganaron menos de $100,000 en 2023. Si cada uno recibiera el “dividendo” de $2,000, el costo total sería de aproximadamente $346 mil millones.
En otras palabras, los ingresos arancelarios recaudados hasta ahora no serían suficientes para financiar la primera ronda de pagos. Sin embargo, la Tax Foundation proyecta que los aranceles de Trump recaudarán aproximadamente $1.8 billones (después de ajustar por el menor crecimiento económico) a $2.4 billones durante la próxima década, lo que eventualmente podría cubrir el costo.
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¿Tendría que aprobarlo el Congreso?
Sí. Este es el obstáculo legislativo más significativo. Los ingresos arancelarios no se guardan en una cuenta especial; fluyen directamente al fondo general del Tesoro de los EE. UU., donde se tratan igual que cualquier otro ingreso fiscal.
Según el Departamento del Tesoro, incluso con el aumento de los aranceles, los ingresos resultantes no se asignan automáticamente a usos específicos.
Para que se realicen pagos directos, el Congreso, que ostenta el “poder de la cartera” constitucional, tendría que redactar y aprobar una legislación que autorice esos pagos. Este es el mismo proceso que se utilizó para aprobar los cheques de estímulo por la pandemia en 2020 y las devoluciones de impuestos en 2001 y 2008.
¿Se ha hecho algo así antes?
No a nivel federal. El gobierno federal solo ha enviado pagos directos en circunstancias extraordinarias, como las mencionadas anteriormente.
El único sistema de “dividendos” verdadero en Estados Unidos existe a nivel estatal, en Alaska. A través del Fondo Permanente de Alaska, los residentes reciben pagos anuales financiados por los ingresos del petróleo del estado, no del comercio.
En conclusión, la propuesta de “dividendo arancelario” de Trump es una idea políticamente atractiva por su simplicidad. Sin embargo, para que pase de la retórica a la realidad, la administración necesitaría la cooperación total del Congreso, reglas de elegibilidad claras y un nuevo mecanismo legal para reasignar los ingresos aranceles del fondo general.
Este informe es del Equipo de Verificación de Hechos (Fact Check Team) de The National News Desk (TNND).


































