En un significativo giro de su política comercial, el presidente Donald Trump firmó el viernes una orden ejecutiva para eliminar los aranceles sobre una variedad de productos agrícolas importados, incluyendo carne de res, café y frutas tropicales. La medida se produce en un momento de creciente enojo de los consumidores por el notable aumento de los precios en los supermercados.
La Casa Blanca anunció la lista de productos que serán eximidos de los aranceles a partir de ahora:
- Carne de res
- Café y té
- Frutas tropicales (como bananas y naranjas)
- Jugos de frutas tropicales
- Cacao y especias
- Tomates
- Ciertos fertilizantes adicionales (algunos nunca estuvieron sujetos a los aranceles recíprocos).
Este movimiento representa un cambio notable en la retórica de la administración, que durante mucho tiempo ha insistido en que los aranceles no aumentan los precios al consumidor.
La Casa Blanca enmarcó la decisión como un resultado del “progreso significativo” en la renegociación de acuerdos comerciales bilaterales. La orden ejecutiva sigue al anuncio de que Estados Unidos ha alcanzado “acuerdos marco” con varias naciones de América del Sur y Central, incluyendo Ecuador, Guatemala, El Salvador y Argentina. Estos acuerdos están diseñados para aliviar los impuestos de importación sobre productos agrícolas que no se cultivan en cantidades suficientes en los Estados Unidos.
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La presión sobre la administración ha sido particularmente intensa en relación con los precios récord de la carne de res. Los aranceles que la administración Trump impuso anteriormente a Brasil, un importante exportador mundial de carne de res, han sido señalados como un factor contribuyente a esos altos costos.
A pesar de la firma de la orden ejecutiva que revierte los aranceles sobre la carne, el presidente Trump ha evitado culpar a su propia política comercial. En un movimiento paralelo la semana pasada, el presidente instó públicamente al Departamento de Justicia (DOJ) a lanzar una investigación formal sobre las compañías empacadoras de carne de propiedad extranjera que operan en EE. UU.
El presidente las ha acusado de “colusión ilícita, fijación de precios y manipulación de precios”, alegando que están “inflando artificialmente” los precios que pagan los consumidores estadounidenses.
En sus declaraciones públicas, Trump ha enmarcado su acción como una defensa de los “ganaderos estadounidenses”, quienes, según él, están siendo culpados injustamente por las acciones de los empacadores. Sostiene que estas corporaciones están “lucrando criminalmente a expensas del pueblo estadounidense” y poniendo en peligro la seguridad del suministro de alimentos del país, por lo que ha pedido al DOJ que actúe de manera expedita.


































