Una joven estudiante universitaria fue asesinada en Long Island por su exnovio, un adolescente de 17 años, quien después intentó quitarse la vida, según informaron las autoridades locales. El trágico suceso se produjo la mañana del miércoles 26 de noviembre dentro de una vivienda en la localidad de Nesconset, Nueva York.
Según reportó NBC News, la víctima fue identificada como Emily Finn, de 18 años, quien regresó de la universidad para entrevistarse con su expareja. La joven recibió un disparo letal cuando acudió a la casa del adolescente para devolverle algunas pertenencias tras una reciente ruptura que había ocurrido semanas antes por teléfono.
El Departamento de Policía del Condado de Suffolk (SCPD) confirmó el incidente en un comunicado, indicando que el hecho ocurrió cerca de las 11:10 de la mañana, hora local. El detective jefe Kevin Beyrer, responsable de la división de homicidios del SCPD, señaló que el joven, cuyo nombre no trascendió por motivos legales, “asumió la ruptura de modo muy difícil”.
El adolescente utilizó un arma de fuego que había sido adquirida legalmente por su familia para disparar contra la joven y, posteriormente, intentó quitarse la vida disparándose en el rostro. El sospechoso fue trasladado de urgencia al Stony Brook University Hospital, donde permanece internado en estado crítico, pero estable. Las autoridades informaron que será imputado por homicidio en segundo grado una vez reciba el alta médica y enfrente los procesos judiciales correspondientes.
Durante la tragedia, los padres del menor se encontraban en la vivienda, pero permanecían en el jardín realizando tareas en el exterior. Al escuchar los disparos, el padre del acusado realizó la llamada al 911 que permitió el arribo de la policía. Emily Finn, quien acababa de terminar sus estudios secundarios en Sayville High School hacía pocos meses, fue declarada muerta en el lugar.
La tragedia también impactó a las familias directamente involucradas. Según el New York Post, el padre de Emily Finn llegó a la escena poco después y sufrió una crisis de ansiedad, requiriendo atención médica en el lugar.
Fuentes policiales apuntaron que no existían antecedentes de violencia doméstica ni reportes previos por altercados en la vivienda ni entre los dos jóvenes. La policía no ha determinado la motivación exacta del ataque y mantiene la investigación abierta para esclarecer posibles elementos adicionales. El suceso ocurrió a pocas horas de la festividad de Acción de Gracias, lo que incrementó el asombro y la conmoción entre los habitantes del sector.
Vecinos de la zona expresaron su desconcierto y tristeza, destacando que el acusado pertenecía a una “familia normal, muy comprometida con la comunidad”. La tragedia ha desatado conmoción tanto en el entorno educativo de la víctima como en la comunidad de Nesconset, poniendo en evidencia las consecuencias de la violencia de género y el acceso a armas en ambientes residenciales de Estados Unidos.


































