La crisis de conectividad aérea en Venezuela ha sumado un nuevo capítulo de incertidumbre. La aerolínea Air Europa confirmó este lunes que sus vuelos entre Madrid y Caracas permanecerán cancelados, al menos, hasta el 31 de enero de 2026. Esta prórroga no es un caso aislado, ya que Iberia y Plus Ultra han seguido el mismo camino bajo las recomendaciones de la Agencia de Seguridad Aérea (AESA). Para los miles de viajeros afectados, la compañía ofrece alternativas que van desde reembolsos hasta cambios de ruta gratuitos, intentando mitigar el impacto de una suspensión que ya supera el mes de duración.
El trasfondo de estas cancelaciones es profundamente político. El Instituto Nacional de Aeronáutica Civil (INAC) de Venezuela mantiene revocadas las licencias de las aerolíneas españolas, una medida que también ha afectado a gigantes regionales como Avianca, Latam Colombia y la portuguesa TAP. Sin embargo, la verdadera razón de este aislamiento parece residir en la creciente actividad militar en el Caribe y el endurecimiento de la postura de la administración de Donald Trump hacia el régimen de Nicolás Maduro.
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La tensión alcanzó un punto crítico tras revelarse que la CIA ejecutó un ataque con drones en una instalación portuaria venezolana la semana pasada. Según informes de inteligencia, el objetivo era un muelle controlado por la banda criminal Tren de Aragua, presuntamente utilizado para el almacenamiento y carga de narcóticos. Aunque no se reportaron víctimas mortales, este evento marca un hito histórico: es la primera operación militar estadounidense conocida dentro del territorio venezolano, lo que sugiere una fase mucho más agresiva en la estrategia de presión de Washington.
Desde su residencia en Mar-a-Lago, el presidente Trump no solo confirmó la responsabilidad de Estados Unidos en la explosión, sino que justificó la acción como un golpe directo a las rutas de implementación del narcotráfico. “Esa área ya no existe”, declaró el mandatario, dejando claro que su gobierno está dispuesto a actuar con fuerza táctica en zonas estratégicas. Mientras los aviones de combate estadounidenses refuerzan su presencia en Puerto Rico, los cielos de Venezuela permanecen vacíos, dejando al país en un aislamiento que parece no tener una salida diplomática inmediata.


































