En una madrugada marcada por el estruendo y la incertidumbre, el corazón de Venezuela fue el escenario de una operación militar estadounidense de escala inédita. Desde las 02:00 hora local de este sábado 3 de enero de 2026, una serie de ataques aéreos y con misiles impactaron de forma simultánea los centros neurálgicos de la defensa del país, desarticulando la operatividad de bases clave y provocando un apagón generalizado en diversos sectores de la capital.
Los reportes confirmados por fuentes de inteligencia y registros ciudadanos indican que los objetivos principales fueron Fuerte Tiuna, el complejo militar más importante de Caracas; la base aérea La Carlota; la Escuela de Oficiales en La Guaira y la terminal de helicópteros de Higuerote. La precisión de los impactos, según analistas, buscó neutralizar la capacidad de respuesta aérea y el mando táctico de las fuerzas armadas nacionales.
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Para los residentes de Caracas, la noche se convirtió en una vigilia de miedo. Testigos en el sector de El Valle describieron sonidos similares a ráfagas de ametralladora, interpretadas como intentos de defensa antiaérea contra los bombarderos que sobrevolaban a baja altura.
- Francis Peña, residente de la capital, relató a agencias internacionales el desconcierto de ser despertada por las explosiones: “No vemos los impactos, pero el sonido de los aviones es constante”, señaló.
- En las cercanías de Fuerte Tiuna, los vecinos reportaron que las ventanas de sus hogares retumbaron debido a la onda expansiva, obligando a cientos de familias a refugiarse en las zonas más internas de sus viviendas ante la intensidad del bombardeo.
Tras la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores —confirmada posteriormente por el presidente Donald Trump—, la vicepresidenta Delcy Rodríguez compareció en los medios estatales para declarar el Estado de Conmoción Exterior. En un mensaje cargado de tensión, Rodríguez admitió el desconocimiento oficial sobre el paradero del mandatario y exigió “fe de vida”, calificando la acción como una “gravísima agresión militar” que vulnera la soberanía nacional.
En el ámbito regional, las reacciones han sido inmediatas y polarizadas:
- Colombia: El presidente Gustavo Petro denunció el ataque con misiles y solicitó una reunión urgente de la OEA y la ONU para evaluar la legalidad internacional de la intervención.
- Argentina: En contraste, el gobierno de Javier Milei celebró el operativo bajo la consigna de un avance hacia la libertad en la región.
El mundo aguarda ahora la conferencia de prensa en Mar-a-Lago, donde se espera que se revelen las bases legales y los próximos pasos de Washington en lo que ya se considera el evento geopolítico más disruptivo de la década.


































