En una reciente declaración a través de su plataforma Truth Social, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que las nuevas autoridades provisionales de Venezuela enviarán al país norteamericano entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo que actualmente se encuentran bajo sanciones internacionales.
Este movimiento ocurre tras el reconocimiento inmediato de la administración Trump hacia Delcy Rodríguez como presidenta provisional de Venezuela. La designación de Rodríguez se produjo después de la detención de Nicolás Maduro, consecuencia directa de una serie de ataques registrados en Caracas y municipios cercanos que alteraron el orden político interno.
El presidente estadounidense detalló que el cargamento de crudo “de alta calidad” se venderá siguiendo los valores del mercado internacional. Trump enfatizó su control sobre la transacción: “Ese dinero será controlado por mí, para garantizar que se utilice en beneficio de los pueblos de Venezuela y Estados Unidos”, afirmó el mandatario.
Para la ejecución inmediata de este plan, Trump instruyó al Secretario de Energía, Chris Wright, quien confirmó públicamente estar trabajando bajo las órdenes directas de la Casa Blanca. El crudo será trasladado mediante buques de almacenamiento y descargado directamente en USA ports para agilizar la logística y liberar la saturación en el país caribeño.
Sin embargo, el acuerdo conlleva condiciones geopolíticas estrictas. Washington exige que Venezuela rompa definitivamente sus relaciones comerciales con China, Rusia, Irán y Cuba. La administración estadounidense busca consolidarse como el socio exclusivo en la industria energética venezolana, condicionando la viabilidad financiera de Caracas a este giro diplomático.
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Previamente, Roger Wicker, presidente del Comité de Servicios Armados del Senado, había advertido sobre la crítica situación logística en Venezuela. Según Wicker, el país sudamericano ha agotado su espacio físico de almacenamiento, manteniendo sus petroleros a plena capacidad sin posibilidad de exportar debido a las restricciones previas.
ABC News reportó que funcionarios en Washington sostienen que Venezuela podría enfrentar una insolvencia financiera total en pocas semanas si no concreta estas ventas. Esta presión fiscal ha forzado a la dirigencia provisional a buscar alternativas rápidas para evitar la entrega gratuita de sus recursos a otros mercados internacionales adversarios de United States.
Por su parte, Bloomberg contextualizó que, aunque la cifra de 50 millones de barriles es significativa para Venezuela —equivalente a gran parte de su producción mensual—, representa una fracción menor comparada con los 13,8 millones de barriles diarios que produce Estados Unidos.
Finalmente, el giro diplomático de Trump ha desplazado a figuras de la oposición como María Corina Machado. La estrategia de la Casa Blanca se enfoca ahora en una interlocución directa con el gobierno de Rodríguez para asegurar el control del flujo petrolero y el destino de los fondos generados por estas transacciones.


































