La actriz Sydney Sweeney ha decidido romper el silencio sobre el apodo de “MAGA Barbie” que se volvió viral tras su participación en una campaña de American Eagle el verano pasado. En una entrevista con la revista Cosmopolitan para promocionar Syrn, su nueva marca de lencería, Sweeney dejó claro que no tiene interés en convertirse en un símbolo político para ningún bando. “Nunca he estado aquí para hablar de política; siempre he estado aquí para hacer arte”, afirmó la actriz, subrayando que las etiquetas que se le asignan son proyecciones de terceros que ella no puede controlar.
La controversia escaló en 2025 cuando sectores de la izquierda criticaron sus anuncios comerciales, calificándolos erróneamente de “señales encubiertas” hacia ideologías extremistas. Al mismo tiempo, figuras republicanas como el senador Ted Cruz y el ahora vicepresidente JD Vance salieron en su defensa. La situación se intensificó cuando se reveló que Sweeney es una republicana registrada, lo que llevó al presidente Donald Trump a elogiar públicamente su trabajo. Ante la pregunta de por qué no denuncia estas asociaciones si le incomodan, la actriz respondió con pragmatismo: “No hay forma de ganar. Si digo que no es cierto, dirán que solo lo hago para quedar bien. Solo tengo que seguir siendo quien soy”.
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Sweeney enfatizó que no planea compartir sus inclinaciones políticas con el público en el futuro, defendiendo su derecho a la privacidad y a la neutralidad profesional. “No soy una persona política. Soy actriz porque me gusta contar historias”, explicó. Asimismo, rechazó cualquier forma de odio, abogando por el respeto y el entendimiento mutuo. Mientras la conversación en redes sociales sigue dividida, la actriz se enfoca en el éxito de Syrn, buscando que su carrera sea definida por su talento en pantalla y sus proyectos empresariales, más que por los debates partidistas de Washington.


































