El Departamento de Policía de Austin ha oficializado una serie de cambios estructurales en su protocolo de colaboración con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, generando un intenso debate entre residentes y líderes políticos. Bajo esta nueva normativa, cualquier oficial que decida reportar a un detenido ante las autoridades migratorias deberá contactar primero a su supervisor directo y permanecer bajo custodia del individuo hasta que se complete el arresto formal. Esta medida busca establecer una capa adicional de rendición de cuentas y asegurar que el enfoque de la fuerza policial se mantenga en la seguridad pública local y no en labores de control migratorio civil.
Varios residentes han expresado su respaldo a la medida, argumentando que la policía debe concentrar sus recursos en perseguir a delincuentes que representen una amenaza real para la comunidad, como agresores o criminales violentos. Josiah Pecina, ciudadano de Austin, señaló que un enfoque más estructurado permitiría proteger a las personas respetuosas de la ley mientras se retira de las calles a quienes cometen delitos graves. Por su parte, el concejal Ryan Alter explicó que la política responde a la necesidad de alinear las acciones policiales con los valores de la ciudad, evitando que los agentes locales actúen como una extensión descontrolada de las agencias federales de inmigración.
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Incluso desde sectores federales se han escuchado voces que piden equilibrio en la aplicación de la ley. El representante estadounidense Michael McCaul destacó que, si bien el pueblo estadounidense desea que los criminales peligrosos sean deportados, existe un rechazo generalizado hacia las imágenes de fuerza excesiva contra ciudadanos o niños. McCaul enfatizó que las escenas de personas siendo arrastradas fuera de sus vehículos deben detenerse, priorizando la dignidad humana incluso en procesos de detención. Sin embargo, para activistas como Nikki Darden, quien participó en protestas recientes, estos cambios son solo el primer paso hacia una meta más ambiciosa: la abolición total de las operaciones de ICE en territorio urbano.
A pesar de la implementación de estas reglas, el Departamento de Policía de Austin no ha emitido comentarios adicionales sobre cómo afectará esto la moral de sus oficiales o la relación técnica con el Departamento de Seguridad Nacional. La comunidad permanece atenta a los resultados de esta política, especialmente en un clima de alta tensión nacional tras los incidentes recientes en Minnesota que han desencadenado protestas en todo el país. Mientras unos ven en estos cambios una protección necesaria para las familias inmigrantes, otros temen que las nuevas trabas administrativas puedan ralentizar la justicia en casos de delincuencia grave.


































