La Junta Escolar del Condado de Loudoun se encuentra bajo fuego tras revelarse que el pasado 13 de enero de 2026 llevó a cabo un entrenamiento de “actividad terrorista” que simulaba ataques por parte de padres de familia. Lo más polémico es que el ejercicio ocurrió apenas horas después de que un vehículo de mantenimiento del distrito atropellara y matara a una estudiante cerca de Stone Bridge High School. Mientras la comunidad lloraba la pérdida de la joven Calina Yu, de 20 años, los líderes escolares estaban enfocados en su propia seguridad ante lo que la presidenta de la junta, April Chandler, supuestamente describió como “agitadores”.
Según testigos del encuentro privado, el entrenamiento incluyó a unos 30 actores contratados para gritar, correr y simular que portaban armas, actuando como padres enardecidos en una reunión de la junta. Se instruyó a los miembros de la junta y al personal a seguir el protocolo de “correr, esconderse y luchar” (run, hide, fight), el mismo que se enseña a los estudiantes para casos de tiradores activos. Esta simulación parece ser una respuesta directa a las volátiles reuniones de años anteriores, marcadas por acalorados debates sobre políticas de identidad de género, uso de baños y seguridad escolar.
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La noticia ha provocado una reacción visceral de padres como Scott Smith, quien se volvió una figura nacional tras ser arrestado en una reunión de 2021 mientras exigía justicia por la agresión sexual de su hija en un baño escolar. Smith criticó a la junta por “etiquetar a los padres como violentos” cuando su único objetivo es ser escuchados y proteger a sus hijos. Otros padres señalaron la falta de sensibilidad de la junta al no cancelar el entrenamiento para priorizar la respuesta ante la muerte de la estudiante ocurrida ese mismo día.
Hasta el momento, April Chandler y el distrito (LCPS) no han respondido a las preguntas sobre el costo total de contratar a los actores ni sobre por qué se decidió que los padres fueran los protagonistas de un simulacro de terrorismo. El incidente ha profundizado la brecha de desconfianza entre la administración escolar y las familias de Loudoun, un condado que ha estado en el epicentro de las guerras culturales educativas en Estados Unidos durante los últimos años.


































