La crisis por el presunto fraude masivo en programas de bienestar social en Minnesota ha escalado a un conflicto de seguridad nacional. Actualmente, más de 2,000 agentes federales —incluyendo efectivos de ICE, CBP y del recién creado Departamento de Justicia para la Aplicación Nacional contra el Fraude— permanecen desplegados en las Ciudades Gemelas. Esta fuerza, denominada “Operation Metro Surge”, fue lanzada por la administración Trump como respuesta a lo que el presidente describe como el robo de miles de millones de dólares por parte de redes vinculadas a la comunidad somalí-estadounidense.
La investigación en Minnesota se centra en redes que supuestamente defraudaron programas de nutrición infantil y servicios de salud. Aunque el caso más visible inicialmente fue el de la ONG Feeding Our Future, testimonios recientes ante el Congreso sugieren que la cifra real del fraude podría superar los $30,000 millones al sumar diversas fuentes de dinero local y federal. La tensión en el estado es máxima, especialmente tras los tiroteos fatales de Renee Good y Alex Pretti a manos de agentes federales, lo que provocó que el “zar de la frontera”, Tom Homan, anunciara el retiro parcial de personal, aunque la fuerza operativa principal de 2,000 hombres continúa sus labores de auditoría y detención.
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Bajo la dirección del vicepresidente JD Vance, el enfoque federal se ha extendido hacia California. El administrador de los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid, Dr. Mehmet Oz, ha denunciado públicamente un presunto fraude de $3,500 millones en servicios de cuidados paliativos y atención domiciliaria en Los Ángeles. Además, se investigan irregularidades millonarias en ayudas financieras dentro de los colegios comunitarios del estado. El gobernador Gavin Newsom ha rechazado estas acusaciones, calificándolas de maniobra política para desviar la atención y asegurar que California ya cuenta con sistemas de auditoría eficaces.
Mientras los demócratas denuncian que estas tácticas tienen tintes políticos y buscan desestabilizar estados liberales, la administración federal ha congelado miles de millones en fondos para varios estados liderados por demócratas, citando falta de supervisión. La batalla legal ya está en curso, con varios fiscales generales estatales demandando al Departamento de Seguridad Nacional por lo que consideran un despliegue inconstitucional. El conflicto refleja una división profunda sobre el papel del gobierno federal en la supervisión de fondos estatales y la transparencia de las organizaciones no gubernamentales.


































