Este martes 10 de febrero de 2026, el director interino del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), Todd Lyons, compareció ante el Comité de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes en Washington. Durante un interrogatorio punzante liderado por el congresista demócrata Eric Swalwell, Lyons se negó rotundamente a ofrecer una disculpa pública a las familias de Renee Nicole Good y Alex Pretti, dos ciudadanos estadounidenses que murieron a manos de agentes federales durante operativos en Minneapolis en enero. “No, señor”, respondió tajantemente, argumentando que no comentaría sobre investigaciones en curso, aunque se mostró dispuesto a reunirse en privado con los familiares.
El caso de Good y Pretti ha desatado una ola de indignación nacional y protestas masivas en Minnesota. Renee Nicole Good, de 37 años y madre de tres hijos, murió el 7 de enero tras recibir disparos de un agente de ICE mientras intentaba maniobrar su vehículo durante una redada. Semanas después, el 24 de enero, Alex Pretti, un enfermero de cuidados intensivos de 37 años, fue abatido por agentes de la Patrulla Fronteriza (CBP) mientras grababa un operativo con su celular. A pesar de que videos de testigos contradicen la versión oficial, la administración Trump ha calificado a ambos fallecidos como “agresores” o vinculados al “terrorismo doméstico”, etiquetas que Lyons evitó retirar durante la audiencia.
También te puede interesar: JD Vance hace historia: Primera visita de un vicepresidente de EE. UU. a Armenia
La audiencia fue el escenario de un choque ideológico sobre la “Operación Metro Surge”, que ha desplegado a miles de agentes federales en ciudades santuario. Mientras los demócratas exigían la renuncia de Lyons y denunciaban tácticas de “fuerza excesiva” y el uso de máscaras que ocultan la identidad de los agentes, los líderes de las agencias migratorias defendieron los resultados. Lyons presumió de 379,000 arrestos realizados en el último año y advirtió que la agencia opera en el “entorno más letal de su historia”, denunciando acoso y amenazas incluso contra su propia familia.
Lejos de mostrar una postura de repliegue, Lyons envió un mensaje desafiante a los críticos y manifestantes: “Aquellos que intentan intimidar a nuestros oficiales van a fracasar. Estamos solo empezando”. Esta firmeza sugiere que, pese a la presión legislativa y las demandas civiles interpuestas por estados demócratas, la política de deportaciones masivas y el uso de fuerzas federales en núcleos urbanos continuarán sin cambios significativos en las reglas de enfrentamiento, manteniendo a Minneapolis como el epicentro de la tensión civil en el país.


































