El secretario de Estado, Marco Rubio, calificó como un “éxito” la intervención militar que culminó con la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero de 2026 en Caracas. Durante una rueda de prensa en Eslovaquia este 16 de febrero, Rubio afirmó que el país sudamericano hoy goza de una “oportunidad real” de cambio que era inexistente bajo el mando del chavismo. El funcionario defendió la legitimidad de la operación, etiquetando a Maduro como un “narcoterrorista” que rechazó múltiples ofertas de salida pacífica, lo que obligó a Washington a actuar para garantizar la estabilidad regional.
A pesar del optimismo, Rubio admitió que la incursión militar generó fricciones diplomáticas con aliados cercanos en Europa y América Latina que cuestionaron el uso de la fuerza en suelo soberano. Sin embargo, restó importancia a estas diferencias, señalando que el resultado justifica el costo político. En paralelo, el presidente Donald Trump confirmó desde la Casa Blanca su intención de visitar Venezuela próximamente, subrayando que la relación bilateral actual es excelente y reafirmando la estrategia de poner la explotación petrolera bajo supervisión estadounidense.
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La presión de Washington no se limita al territorio venezolano. El Pentágono informó este domingo la interceptación del tanquero Veronica III en el océano Índico, tras una persecución que inició en el Caribe. Esta acción forma parte de la “cuarentena” marítima impuesta en diciembre de 2025, diseñada para cortar las rutas de financiamiento que vinculan el crudo venezolano con Rusia, Irán y Cuba. El Departamento de Defensa fue enfático al advertir que “las aguas internacionales no son un santuario” para quienes intenten evadir el bloqueo.
Mientras la alta política se desarrolla en el extranjero, en Venezuela la encargada de negocios, Laura F. Dogu, envió un mensaje de apoyo a la transición en el marco de las festividades de Carnaval. El gobierno estadounidense busca consolidar una nueva institucionalidad que permita procesos electorales transparentes en el corto plazo. No obstante, el camino hacia la normalización total sigue siendo incierto, condicionado por la presencia militar extranjera y la reestructuración de la industria petrolera, motor económico de la nación.


































