Este viernes 20 de febrero de 2026, la Corte Suprema de los Estados Unidos emitió un veredicto que altera drásticamente la agenda económica de la administración Trump. Por una mayoría de seis votos contra tres, los jueces determinaron que el presidente excedió su autoridad constitucional al imponer aranceles recíprocos a la mayoría de los socios comerciales extranjeros bajo el amparo de la IEEPA de 1977. El tribunal reafirmó un principio fundamental: la facultad de establecer impuestos y aranceles sobre las importaciones reside exclusivamente en el Congreso, y las leyes de emergencia no otorgan al Ejecutivo un “cheque en blanco” para modificar la política fiscal en tiempos de paz.
La decisión aclara que, si bien la IEEPA permite al presidente “regular la importación o exportación” durante una emergencia nacional declarada, el texto de la ley no menciona explícitamente la creación de nuevos aranceles, derechos o impuestos. Los jueces Samuel Alito, Clarence Thomas y Brett Kavanaugh emitieron votos disidentes, argumentando una interpretación más amplia de los poderes presidenciales. El fallo ratifica las sentencias de tribunales inferiores que ya habían calificado la medida como un abuso de poder tras una serie de demandas presentadas por empresas afectadas en doce estados.
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El impacto financiero de esta resolución es masivo. Hasta diciembre de 2025, el Tesoro de los Estados Unidos había recaudado más de 133,000 millones de dólares a través de estos gravámenes. El presidente Trump, quien ha defendido los aranceles como una fuente de riqueza que inyectaría más de 650,000 millones de dólares al país, criticó duramente la posibilidad de un fallo adverso en sus redes sociales. Ahora, el gobierno enfrenta el desafío logístico y legal de determinar cómo devolver los miles de millones recolectados, un proceso que el juez Kavanaugh describió en su disidencia como un probable “desastre” administrativo.
Este fallo acelerado, que se produce meses antes de lo habitual en el calendario de la Corte, genera una incertidumbre inmediata en los mercados globales y en el parqué de la Bolsa de Nueva York. La administración deberá ahora buscar la cooperación de un Congreso dividido si desea mantener sus políticas proteccionistas. La anulación de los aranceles de emergencia representa el mayor obstáculo judicial para el pilar central de la estrategia “América Primero” en lo que va de 2026, obligando a una renegociación de los términos comerciales con aliados y competidores por igual.
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