El Departamento de Trabajo de los Estados Unidos se encuentra sumido en una crisis institucional tras revelarse que el esposo de la secretaria Lori Chavez-DeRemer, el Dr. Shawn DeRemer, ha sido vetado de las oficinas centrales en Washington. Según informes publicados por The New York Times, dos empleadas han presentado denuncias formales de agresión sexual, alegando que DeRemer las tocó de manera inapropiada dentro del edificio gubernamental. La gravedad del caso ha escalado a una investigación criminal, centrada especialmente en un incidente ocurrido el 18 de diciembre que fue captado por las cámaras de seguridad, donde se observa a DeRemer sometiendo a una de las mujeres a un abrazo forzado y prolongado.
A raíz de estas denuncias, la seguridad del edificio ha recibido órdenes estrictas de impedir el acceso a Shawn DeRemer, con un aviso oficial que estipula que, en caso de intentar ingresar, se le debe pedir que se retire de inmediato. Este veto subraya la seriedad de las acusaciones, que se detallan en un informe policial del 24 de enero donde se menciona “contacto sexual forzado”. Mientras tanto, la defensa de DeRemer ha negado categóricamente los hechos, calificando las acusaciones como totalmente falsas a través de un comunicado oficial donde asegura que “no hay ni una pizca de verdad” en los señalamientos realizados por las trabajadoras.
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Paralelamente, la oficina del Inspector General está llevando a cabo una investigación exhaustiva que no solo involucra al esposo de la funcionaria, sino que también apunta a la conducta profesional de la propia secretaria Chavez-DeRemer. La denuncia formal presentada incluye acusaciones graves que van desde el mantenimiento de una relación inapropiada con un subordinado y consumo de alcohol durante horas laborales, hasta el presunto uso de fondos públicos para viajes personales y visitas a clubes de striptease con personal del departamento. Este cúmulo de irregularidades ha puesto bajo una presión política extrema a la excongresista de Oregón, quien fue confirmada en el cargo apenas hace un año.
El futuro de la dirección del Departamento de Trabajo pende de un hilo mientras avanzan las investigaciones tanto internas como criminales. Aunque Chavez-DeRemer fue una apuesta personal del presidente Donald Trump para liderar la agenda laboral, este escándalo de ética y presunta violencia sexual en el corazón de su oficina ha generado un clima de inestabilidad administrativa. Los resultados de la revisión de las grabaciones de seguridad y los hallazgos del Inspector General serán determinantes para definir si la secretaria podrá mantenerse en el gabinete o si la presión del Congreso y la opinión pública forzarán su salida en las próximas semanas.
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