La tensa carrera por la nominación republicana al Senado en Texas ha escalado a un nuevo nivel. Tras el empate técnico que forzó una segunda vuelta para el 26 de mayo entre el senador John Cornyn y el fiscal general Ken Paxton, Donald Trump ha publicado un ultimátum a través de Truth Social. Argumentando que la disputa interna, que ya ha consumido cerca de 100 millones de dólares y dividido al electorado conservador, no puede permitirse el lujo de continuar, Trump sentenció: “¡Esto debe parar ahora!”. Con esta declaración, el expresidente no solo busca definir al ganador, sino forzar una rápida unificación del partido.
La estrategia de Trump pone una presión inmensa sobre ambos candidatos, quienes han cortejado su respaldo como si fuera el factor determinante para la victoria. Cornyn ha intentado convencer al círculo de Trump con argumentos de “electabilidad”, advirtiendo que los problemas legales y el bagaje personal de Paxton podrían hundir las oportunidades republicanas no solo en el Senado, sino en las contiendas de la Cámara Baja. Por su parte, Paxton ha apostado todo a su conexión con la base MAGA, argumentando que su capacidad para movilizar a los votantes leales a Trump es la única forma de contrarrestar el entusiasmo demócrata en noviembre.
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El objetivo central de esta intervención es claro: evitar que la división interna beneficie al candidato demócrata, el representante estatal James Talarico. Trump, refiriéndose a Talarico como el “oponente de la izquierda radical”, ha insistido en que el partido debe enfocarse totalmente en derrotarlo. Aunque el expresidente mantuvo su postura neutral durante la primera etapa de las primarias, ahora considera que los riesgos para el control republicano del Senado son demasiado altos como para seguir al margen de una campaña que él mismo ha calificado como “no lo suficientemente perfecta”.
A medida que el estado se prepara para tres meses adicionales de campaña antes del runoff, la sombra de la decisión de Trump dominará cada movimiento de los equipos de Cornyn y Paxton. La incertidumbre sobre quién recibirá el “beso” o el “abrazo” del expresidente ha dejado a ambos bandos en vilo, conscientes de que un respaldo de Trump tiene el poder de catapultar a un candidato, pero también de obligar al otro a una salida inmediata y humillante. La política de Texas, siempre intensa, entra ahora en una fase donde la lealtad y la estrategia de supervivencia electoral se entrelazan de manera decisiva.
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