Un equipo de científicos ha documentado un intrigante fenómeno biológico al que llaman el “tercer estado”, donde ciertas células de organismos ya fallecidos adquieren funciones completamente nuevas, desafiando las nociones tradicionales sobre la vida y la muerte celular.
La investigación fue detallada por los biólogos Peter Noble y Alex Pozhitkov de la University of Washington, en un artículo publicado por The Conversation y difundido por Popular Mechanics. En ella, los autores exploran cómo algunos tipos celulares conservan una sorprendente actividad funcional luego del fallecimiento del organismo anfitrión.
Este fenómeno se ha observado, por ejemplo, en estudios realizados por Tufts University, donde células de piel provenientes de embriones de ranas muertas fueron capaces de reorganizarse y formar nuevas estructuras multicelulares conocidas como xenobots.
Los xenobots, además de regenerarse, presentaron comportamientos no relacionados con sus funciones originales. “Estos hallazgos demuestran la plasticidad inherente de los sistemas celulares y cuestionan la idea de que los organismos sólo evolucionan de formas predeterminadas”, escribieron Noble y Pozhitkov.
El equipo también resaltó el caso de los llamados anthrobots, otros organismos celulares que pueden continuar funcionando independientemente del cuerpo que los originó.
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Aunque el mecanismo detrás del “tercer estado” aún no ha sido completamente comprendido, se plantea una hipótesis relevante: que canales y bombas especializadas en las membranas celulares actúan como pequeños circuitos eléctricos, manteniendo una actividad inesperada tras la muerte biológica.
Sin embargo, este estado no representa una forma de inmortalidad. Los científicos aclaran que las células implicadas en este proceso generalmente dejan de funcionar entre cuatro a seis semanas después, lo que limita cualquier posible riesgo en aplicaciones médicas, como el uso terapéutico de estos biorobots.
A pesar de estar en una fase temprana de estudio, estos hallazgos abren nuevas preguntas sobre los límites entre la vida y la muerte, así como sobre el potencial de regeneración celular. “El tercer estado sugiere que la muerte del organismo puede jugar un papel clave en cómo la vida se transforma con el tiempo”, señalaron los investigadores.
Este descubrimiento no solo reconfigura conceptos fundamentales de la biología celular, sino que también ofrece nuevas perspectivas para la medicina regenerativa, la bioingeniería y el estudio del envejecimiento.
Por ahora, los científicos continúan sus investigaciones para descifrar completamente las implicancias del “tercer estado”, convencidos de que estos hallazgos podrían cambiar el modo en que entendemos los procesos vitales.


































