El proyecto de ley para eliminar el examen STAAR (Evaluación de Preparación Académica del Estado de Texas) quedó sin efecto tras no lograrse un acuerdo entre la Cámara de Representantes y el Senado estatal, justo antes de finalizar la sesión legislativa.
La propuesta, conocida como Proyecto de Ley 4 y presentada por el representante estatal Brad Buckley, planteaba sustituir el STAAR por tres evaluaciones más cortas distribuidas durante el año escolar.
Aunque ambas cámaras coincidían en que era momento de dejar atrás el actual examen estandarizado, las diferencias sobre cómo implementar el nuevo sistema de evaluación y modificar el esquema de calificaciones escolares de la A a la F impidieron alcanzar un consenso.
El conflicto se agudizó en los últimos años debido a disputas legales sobre la forma en que se calculan las calificaciones de los distritos escolares, lo que llevó a que los resultados de dos ciclos académicos fueran suspendidos por procesos judiciales.
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El Senado de Texas impulsaba una versión más estricta que otorgaba mayor autoridad al comisionado de la Agencia de Educación de Texas (TEA), permitiéndole establecer estándares más rigurosos y designar interventores en distritos que presentaran demandas legales contra el estado.
Por su parte, la Cámara de Representantes exigía que cualquier cambio importante en el sistema de calificaciones pasara por aprobación legislativa. Además, mantenía la posibilidad de que los distritos escolares pudieran apelar legalmente, aunque a través de un proceso acelerado que no retrasara la publicación de resultados.
Otro punto de desacuerdo fue si debía mantenerse la prueba obligatoria de estudios sociales. Mientras la Cámara abogaba por reducir el número de exámenes, el Senado prefería conservarlos.
Al inicio de la sesión, ambas versiones legislativas eran similares, pero el tono cambió cuando senadores criticaron públicamente a distritos escolares por sus litigios. Como respuesta, muchos superintendentes optaron por no testificar ante el Comité de Educación del Senado, enfocándose en diálogo con representantes de la Cámara Baja, donde expresaron su desconfianza en el sistema estatal de rendición de cuentas.
La Cámara incorporó estas preocupaciones en una nueva versión del proyecto, pero esta modificación llegó tarde en la sesión, sin tiempo suficiente para que ambas cámaras alcanzaran un acuerdo.
Desde la Asociación de Maestros del Estado de Texas, consideran que el examen STAAR resta tiempo valioso al aprendizaje y no refleja fielmente el rendimiento del alumno. “Creemos que es mejor no tener ninguna ley a aceptar la propuesta del Senado”, afirmó Clay Robison, vocero del gremio. “El Senado otorgaba demasiada autoridad a un comisionado no electo por el pueblo”.


































