El Senado de Estados Unidos confirmó el martes por 51 a 47 a Susan Monarez como directora de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). La votación fue claramente partidista y marcó un hito: es la primera vez que una directora del CDC necesita ser confirmada por el Senado. Monarez, quien ya había sido directora interina, ahora liderará la agencia durante la administración de Donald Trump.
Monarez asumirá su cargo bajo la supervisión de Robert F. Kennedy Jr., Secretario de Salud y Servicios Humanos. Kennedy ha expresado dudas sobre la seguridad de las vacunas, incluso sugiriendo vínculos entre estas y el autismo. Durante su audiencia de confirmación, Monarez intentó mantener cierta distancia con las opiniones de Kennedy, aunque también destacó su liderazgo en múltiples ocasiones. Aseguró no haber visto evidencia científica que respalde esas teorías.
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Por otro lado, la nueva directora se enfrenta a desafíos inmediatos. Estados Unidos vive un brote de sarampión sin precedentes desde 2000. Además, la gripe aviar también representa una amenaza creciente. El presupuesto del CDC ha sido recortado en casi 3.600 millones de dólares. Kennedy anunció además un plan de despidos que afectó a 2.400 empleados, aunque luego se recontrataron unos 700.
Además la estructura del CDC sufrió cambios significativos. Kennedy eliminó el panel de expertos en vacunas tradicional y lo sustituyó por asesores con posturas críticas hacia las vacunaciones. También dejó de recomendar vacunas rutinarias contra la COVID-19 para embarazadas y niños sanos, saltándose el proceso habitual de los CDC. Estas decisiones generan preocupación dentro y fuera de la comunidad científica, especialmente en un momento de crisis sanitaria.


































