El gobierno del presidente Donald Trump está considerando un límite de admisión de 40.000 refugiados para el próximo año fiscal. Según funcionarios y documentos internos revisados por Reuters, alrededor de 30.000 cupos estarían destinados a sudafricanos blancos, específicamente a los afrikáners. Esta decisión marca un cambio significativo en el enfoque del programa de refugiados, que históricamente contó con apoyo bipartidista. El límite representa una caída respecto a los 100.000 refugiados admitidos bajo Joe Biden en 2024, pero supera el récord mínimo de 15.000 establecido por Trump en su primer mandato.
Por otro lado, esta medida ha generado controversia. Trump argumenta que los afrikáners sufren discriminación racial y violencia en Sudáfrica, afirmaciones rechazadas por el gobierno sudafricano. Desde su llegada al poder, Trump congeló las admisiones de refugiados, pero semanas después lanzó un programa especial para este grupo minoritario. Sin embargo, la administración enfrenta tensiones internas sobre si incluir a sudafricanos no blancos en el programa. Además de los afrikáners, también se prevé acoger a algunos afganos colaboradores de EE.UU. y posiblemente ucranianos, aunque algunas plazas quedarían sin asignar.
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No obstante, las cifras actuales muestran un lento avance. Aunque el primer grupo de 59 sudafricanos llegó en mayo, solo 34 más han arribado hasta agosto, según un funcionario de la Casa Blanca. La subsecretaria de prensa, Anna Kelly, destacó que ninguna decisión será definitiva hasta que Trump emita su determinación para el año fiscal 2026. “El presidente tiene un corazón humanitario”, afirmó Kelly, aunque reconoció que cualquier cifra discutida en este momento es especulativa. Un informe del Departamento de Estado también respalda estas acciones, señalando preocupaciones sobre retórica racial contra los afrikáners en Sudáfrica.
Esta política refleja la estrategia de Trump de priorizar grupos específicos bajo su visión migratoria restrictiva. Mientras tanto, las Naciones Unidas estiman que hay 37 millones de refugiados en el mundo necesitando asilo. Este enfoque selectivo podría generar debates sobre equidad y derechos humanos, especialmente en un sistema que tradicionalmente buscaba proteger a los más vulnerables sin distinción de raza o nacionalidad. Las próximas semanas serán clave para confirmar el alcance final de esta medida.


































