En un cambio radical dentro de la comunidad médica de Estados Unidos, la Sociedad Americana de Cirujanos Plásticos (ASPS), que representa a más de 11,000 profesionales, anunció este martes 3 de febrero de 2026 sus nuevas guías éticas. La organización ahora desaconseja formalmente realizar procedimientos quirúrgicos de pecho, genitales o rostro relacionados con la transición de género en menores de edad. Según el comunicado oficial de la ASPS, un análisis profundo reveló que no existe evidencia suficiente que demuestre que los beneficios de estas intervenciones superen los riesgos en niños y adolescentes.
La asociación señaló que la evidencia disponible sugiere que una proporción sustancial de niños que presentan disforia de género antes de la pubertad experimentan una resolución o reducción significativa del malestar al llegar a la edad adulta sin necesidad de intervención médica o quirúrgica. Además, la ASPS destacó la “incertidumbre considerable” sobre las trayectorias a largo plazo de los adolescentes que han comenzado a presentar disforia de género de manera más frecuente desde mediados de la década de 2010, lo que hace imposible predecir con confianza el impacto de cirugías irreversibles.
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Esta postura marca una ruptura con las directrices previas de 2019, que permitían estos procedimientos bajo la premisa de que ayudaban a mejorar la salud mental de los pacientes. La ASPS se convierte así en la primera gran asociación médica en adoptar una postura firme contra estas cirugías en menores, influyendo en otras organizaciones como la Asociación Médica Americana (AMA), que el mismo martes emitió un comunicado coincidiendo en que la evidencia actual es insuficiente para hacer una declaración definitiva a favor de las cirugías en menores y recomendó diferir tales intervenciones hasta la edad adulta.
La noticia fue recibida con elogios por parte de la administración Trump. El Secretario de Salud y Servicios Humanos (HHS), Robert F. Kennedy Jr., elogió a la ASPS por “defender la ciencia sólida” frente a lo que llamó “el lobby de la sobremedicalización”, afirmando que estas medidas protegerán a las futuras generaciones de daños irreversibles. Grupos de vigilancia médica como Do No Harm también celebraron la decisión, instando a otras organizaciones como la Sociedad de Endocrinología a seguir este modelo basado en el análisis científico en lugar de en las preferencias ideológicas o del paciente.


































