La comisión municipal de Coral Gables aprobó de manera unánime un paquete de restricciones operativas destinadas a los robots autónomos de reparto de comida que transitan por las aceras de la ciudad. La iniciativa, promovida formalmente por la vicealcaldesa Rhonda Anderson, busca mitigar los riesgos viales y los problemas de accesibilidad urbana que estos dispositivos representan para los peatones, en especial para las personas con discapacidades motrices. El proyecto avanzó con el respaldo del alcalde Vince Lago y la totalidad de los comisionados locales, quienes coincidieron en la urgencia de regular una tecnología que ha comenzado a saturar las vías públicas céntricas.
La nueva ordenanza municipal se concentró en establecer tres reglas de operación obligatorias para estos dispositivos de reparto. En primer lugar, se fijó una velocidad máxima de circulación por las aceras de 11 km/h (equivalente a 7 mph), una cifra de consenso acordada tras intensos debates técnicos entre los funcionarios y los representantes de las firmas tecnológicas. Asimismo, el marco legal obliga a los robots a ceder “siempre” el derecho de paso a los seres humanos, impidiendo que los transeúntes tengan que esquivarlos, y restringe el tiempo máximo de inmovilidad a solo 30 minutos en aceras, cunetas o vías públicas para evitar que conviertan el espacio común en puntos de espera.
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Aunque las autoridades locales de Coral Gables hubieran preferido un control más estricto, se toparon con las limitaciones que impone la legislación general del estado de Florida. De acuerdo con el marco legal estatal vigente, los gobiernos municipales tienen estrictamente prohibido vetar el uso de estos sistemas autónomos o limitar la cantidad de unidades en circulación, dado que las leyes de Florida amparan a estos robots otorgándoles derechos de tránsito equiparables a los de cualquier peatón. Con esta nueva norma local, Coral Gables se convierte en la segunda ciudad del condado de Miami-Dade en dictar reglas de convivencia urbana para la inteligencia artificial sobre ruedas, siguiendo los pasos de Miami Beach.
Durante el debate en el cabildo, Yariel Díaz, director de accesibilidad de la compañía implicada Serve Robotics, defendió la programación de los equipos, argumentando que se desplazan por el centro de la acera para evitar colisiones con las puertas de autos estacionados y que cuentan con supervisión humana remota mediante cámaras. No obstante, las quejas por bloqueos constantes a usuarios en sillas de ruedas o andadores inclinaron la balanza a favor de la regulación. La corporación tecnológica contará con un plazo de gracia improrrogable de seis meses para adaptar de forma remota el software de navegación de sus dispositivos a las velocidades y prioridades dictadas por la ordenanza local.
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