La iniciativa del presidente Donald Trump de celebrar la primera convención nacional de mitad de período en la historia de los Estados Unidos, bautizada informalmente por el presidente del Comité Nacional Republicano (RNC), Joe Gruters, como el “Trumpapalooza”, ha desatado un profundo análisis estratégico entre politólogos y académicos. Programado para los días 9 y 10 de septiembre en Dallas, el evento tiene como meta mitigar las habituales pérdidas legislativas que sufre el partido gobernante durante las elecciones intermedias. El próximo 3 de noviembre se renovará la totalidad de la Cámara de Representantes y 35 escaños del Senado, un escenario donde la historia favorece a los demócratas, dado que el partido del presidente en turno ha perdido asientos en ocho de las últimas diez elecciones de mitad de período en los últimos 40 años.
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Especialistas en comunicación política de instituciones como la Universidad de Buffalo y la Universidad de California en Berkeley coinciden en que este foro representa un escenario de oportunidad y peligro para el bloque conservador. Al estar los niveles de aprobación pública de Trump fluctuando ligeramente por debajo del 40%, la cumbre no está diseñada para persuadir a electores moderados o indecisos, sino para afianzar el voto de la base dura que respalda la agenda America First. Sin embargo, los expertos advierten que la centralización de la figura presidencial funciona como un catalizador ambivalente: de igual manera que estimula la movilización republicana, provee material explícito para campañas de ataque de la oposición y funciona como un agente motivador para el electorado demócrata.
La retórica del evento se perfila para explotar los recientes triunfos en las elecciones primarias de candidatos identificados como socialistas democráticos en estados como Nueva York y Colorado, utilizando estos perfiles para cohesionar a los votantes republicanos desencantados ante el temor de un giro ideológico en el Congreso. Por su parte, la respuesta oficial de la dirigencia demócrata, encabezada de forma irónica en redes sociales por el líder de la minoría de la Cámara Baja, Hakeem Jeffries, anticipa que el bloque opositor podría articular una réplica formal televisada al discurso de clausura de Trump, emulando la dinámica del mensaje de respuesta al Estado de la Unión para contrarrestar el impacto mediático del mitin.
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