Estados Unidos y China se encuentran inmersos en una nueva fase de su ya prolongada guerra arancelaria. El presidente Donald Trump impuso a inicios de abril aranceles del 145% a las importaciones chinas, lo que provocó una inmediata represalia por parte de Pekín. En este contexto, las redes sociales —en particular TikTok— se han convertido en un nuevo campo de batalla.
A diferencia de enfrentamientos anteriores, esta vez China está desplegando una estrategia de influencia digital. Usuarios chinos están utilizando TikTok, una aplicación originada en Pekín, para influir en la opinión pública estadounidense, en especial entre los jóvenes. Lo hacen mediante mensajes que critican la política económica de Trump y promueven el consumo directo de productos chinos.
Durante su mandato anterior, Trump intentó prohibir TikTok por motivos de seguridad, pero cambió de opinión durante su campaña de reelección. De hecho, se unió a la plataforma, ganando una audiencia considerable. A principios de abril de 2025, firmó una orden ejecutiva que otorga 75 días más de funcionamiento a TikTok en EE. UU., en un intento por alcanzar un acuerdo para transferir su propiedad a empresas estadounidenses.
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Mientras tanto, plataformas como DHGate —una app de compras china— han escalado en popularidad, ubicándose entre las más descargadas del mes. Fabricantes chinos instan a los consumidores estadounidenses a comprar directamente de fábrica, evitando intermediarios como marcas reconocidas. Según el analista Matt Pearl, esto forma parte de una estrategia política impulsada desde Pekín.
En paralelo, influencers chinos han lanzado videos virales que comparan el costo de vida entre ambos países. Uno de los más populares fue publicado el 5 de abril por Lisa Lee, quien mostró cómo gastó solo $9,50 en comidas en un solo día en China. Estos contenidos apelan al descontento de los estadounidenses ante el alza de precios causada por los aranceles.
El 12 de abril, otro video se volvió viral con un mensaje directo: “Americanos, no necesitan un arancel. Necesitan una revolución”, afirmaba un TikToker en inglés, responsabilizando al gobierno estadounidense por la pérdida de empleos industriales.
Economistas advierten que las medidas podrían disparar la inflación en EE. UU. y desencadenar una posible recesión. Las encuestas ya muestran un descenso en la aprobación de Trump en materia económica. Desde la Casa Blanca, sin embargo, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, afirmó que China podría perder hasta 10 millones de empleos si no reduce sus aranceles.
El Financial Times reportó que fábricas en China ya están deteniendo producción y cesando trabajadores, mientras el país busca nuevos mercados fuera de Estados Unidos. En este tenso cruce económico y digital, TikTok ha pasado de ser una simple red social a una herramienta clave en una batalla por la influencia global.


































