El Papa León XIV reafirmó su compromiso con la defensa de los inmigrantes indocumentados en Estados Unidos, una postura que representa una clara continuidad con el legado de su predecesor, el papa Francisco. Desde el balcón vaticano, el nuevo pontífice declaró que seguirá impulsando el programa sinodal “Construyendo Puentes”, una iniciativa centrada en el diálogo, la inclusión y la solidaridad global.
“Construir puentes con el diálogo y el encuentro, llevándonos a todos a ser un solo pueblo siempre en paz”, expresó León XIV ante miles de fieles en la Plaza San Pedro, en su primer gran mensaje pastoral como Papa.
Antes de asumir el Papado, Robert Prevost –actual León XIV– fue prefecto del Dicasterio para los Obispos y presidente de la Pontificia Comisión para América Latina. En ambas funciones mostró una constante preocupación por los inmigrantes latinoamericanos, especialmente aquellos que emprenden el difícil camino hacia EE.UU.
Prevost colaboró estrechamente con Francisco en “Construyendo Puentes”, una propuesta ecuménica que priorizaba el acompañamiento de los más vulnerables. El entonces pontífice argentino afirmó en 2022: “Ser nosotros mismos puentes, instrumentos humildes y valientes de encuentro”, en alusión directa al drama migratorio.
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La relación entre el Vaticano y la administración Trump ya mostró tensiones durante el primer mandato del republicano. El 20 de enero pasado, Francisco envió un telegrama a la Casa Blanca tras la reelección del presidente, en el que manifestó: “Deseo que bajo su liderazgo el pueblo estadounidense prospere y siempre se esfuerce por construir una sociedad más justa, donde no haya lugar para el odio, la discriminación o la exclusión”.
Ese mismo día, J.D. Vance, actual vicepresidente de EE.UU., respondió mediante un mensaje en la red social X, citando a San Agustín: “Amas a tu familia, luego a tu prójimo, y luego al resto del mundo”, en defensa de una política migratoria nacionalista.
En respuesta, Francisco redactó una carta a los obispos estadounidenses, con colaboración teológica de Prevost, en la que afirmó: “El verdadero ordo amoris que debe promoverse es el amor que construye una fraternidad abierta a todos, sin excepción”.
Ambos líderes, profundamente influenciados por San Agustín, contrastaron sus visiones: una centrada en la protección de fronteras, la otra en la acogida y la dignidad humana.
Durante su pontificado, León XIV promete mantener la defensa de los inmigrantes como eje de su misión apostólica, reflejando una línea clara y coherente con su pasado y con la visión de Francisco.
“El mundo necesita su luz. La humanidad necesita de Cristo como el puente para ser alcanzada por Dios. Ayúdennos también ustedes a construir puentes”, concluyó León XIV, consolidando un mensaje que probablemente tensará su relación con el actual gobierno republicano de Estados Unidos.


































