A partir del 6 de junio de 2025, ICE ejecutó redadas en varias zonas del centro de Los Ángeles (Fashion District, Home Depot, mayoristas de ropa), arrestando a más de 100 personas, entre ellas al líder sindical David Huerta. Estas redadas desencadenaron una ola de protestas que se mantuvo durante días.
Los manifestantes ocuparon el Federal Building, pintaron grafitis con lemas como “FUCK ICE” o “WHEN TYRANNY BECOMES LAW, REBELLION BECOMES DUTY”, bloquearon la autopista 101 y realizaron actos de vandalismo como incendiar vehículos. La policía (LAPD) respondió con balas de goma, gas lacrimógeno, granadas aturdidoras y declaró asamblea ilegal, deteniendo a decenas. Hubo más de 100 arrestos solo en un día, con enfrentamientos, heridos y daños a infraestructura pública.
El 9 de junio, la alcaldesa Karen Bass decretó toque de queda de 10 de la noche a 6 de la mañana en el área central y el gobernador Gavin Newsom demandó detener la intervención militar federal. El presidente Trump desplegó cerca de 4 100 efectivos de la Guardia Nacional de California y 700 marines, justificando la presencia militar como necesaria para proteger propiedades federales, aunque la intervención fue ampliamente criticada por ejecutarse sin consentimiento estatal.
Localmente, las figuras convocantes incluyeron sindicatos, colectivos latinos y defensores de los inmigrantes. Hubo solidaridad pública de celebridades como Kim Kardashian, Mark Ruffalo, Pedro Pascal y Eva Longoria, quienes denunciaron las redadas como “inhumanas” y el despliegue militar como “antiamericano”. Un artículo de The Guardian advirtió que el estilo represivo del gobierno federal representa una “peligrosa nueva era” y acusó la respuesta de rozar el autoritarismo.
En total, hubo cientos de arrestos, numerosas heridas leves, disturbios urbanos y una tensión sin precedentes entre autoridades federales, estatales y municipales.
En Austin, en solidaridad con Los Ángeles, el 9 de junio de 2025 cientos de personas se congregaron en el Capitolio de Texas y luego en el edificio federal J.J. Pickle para protestar contra las redadas de ICE. La protesta fue impulsada por grupos como el Party for Socialism and Liberation, quienes advirtieron sobre la escalada militar y denunciaron el tratamiento hacia los inmigrantes como inhumano.
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Durante los enfrentamientos con las autoridades (Policía de Austin y el Departamento de Seguridad Pública), se arrojaron piedras y objetos; los agentes respondieron con gas lacrimógeno y ordenaron dispersarse. Hubo 13 arrestos, incluyendo por vandalismo; cuatro policías resultaron lesionados – tres por rocas grandes y uno por esguince y agresión verbal.
El gobernador Greg Abbott desplegó la Guardia Nacional de Texas en San Antonio y dejó en espera la misma posibilidad para Austin durante el fin de semana, en previsión de nuevas manifestaciones ligadas al evento “No Kings” en honor al cumpleaños presidencial. El alcalde Kirk Watson respaldó el derecho de protesta pacífica, apeló a respetar la integridad de la ciudad y calificó de inaceptable la violencia o daño a los oficiales.
Las manifestaciones en Los Ángeles reflejan una explosión urbana tras las redadas de ICE, con fuerte presencia militar, choques callejeros, arrestos y condenas políticas. En Austin, la solidaridad fue marcada por enfrentamientos moderados, uso de gas, varios arrestos, oficiales heridos y una movilización preventiva de Guardia Nacional, todo en un contexto local de alto control.
Ambos epicentros simbolizan el rechazo nacional a las políticas migratorias agresivas, con fricciones en la relación entre gobierno federal, estatal y municipal. Las próximas jornadas de protesta, como “No Kings” este fin de semana, podrían intensificar aún más la tensión.
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