Los precios de la vivienda en Estados Unidos alcanzaron un nuevo récord histórico el mes pasado, a pesar de una prolongada parálisis en el mercado inmobiliario. La crisis de asequibilidad, impulsada por las altas tasas de interés, mantiene a los compradores al margen y frena las ventas.
Según la Asociación Nacional de Realtors (NAR), el precio medio de una vivienda existente en junio alcanzó los $435,000, marcando 24 meses consecutivos de aumentos. Este incremento se produce a pesar de tres años de ventas débiles.
La principal causa es la escasez de oferta: no se han construido suficientes viviendas nuevas para satisfacer la demanda de la población. Las tasas hipotecarias, que rondan el 7%, añaden cientos de dólares a los pagos mensuales en comparación con las tasas inferiores al 3% de la era de la pandemia, haciendo la compra aún más difícil.
El presidente Donald Trump ha culpado públicamente al presidente de la Reserva Federal (Fed), Jerome Powell, por la crisis, citando la negativa del banco central a recortar las tasas de interés. En un mensaje en su red Truth Social, Trump escribió que la vivienda está rezagada porque Powell se niega a actuar.
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Sin embargo, muchos economistas señalan que las tasas hipotecarias siguen más de cerca el rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años, que se han mantenido elevados por la incertidumbre económica generada por la agenda de aranceles de Trump. La Fed, por su parte, mantiene su tasa de interés a la espera de ver el impacto de dichos aranceles en la inflación.
Como posible solución, Trump ha dicho esta semana que está considerando eliminar el impuesto a las ganancias de capital en la venta de viviendas. Actualmente, las ganancias que superan los $250,000 para solteros o $500,000 para parejas están sujetas a impuestos, un límite que no se ajusta por inflación desde 1997.
La representante Marjorie Taylor Greene ya ha presentado un proyecto de ley con este fin. Sus defensores argumentan que el impuesto actual desincentiva a los propietarios, especialmente a los mayores, a vender sus casas, lo que agrava la escasez de vivienda. No obstante, un análisis de la Universidad de Yale advirtió que una medida así beneficiaría predominantemente a los vendedores más ricos y de mayor edad.


































